El señor ladron
Durante el almuerzo una amiga me contó que en la puerta del Dibos vio que se la caía a un joven un fajo de dinero, inmediatamente otro sujeto se lo hizo notar y ella no reacciono.
El sujeto cogió el fajo y se lo quiso entregar a cambio de lo que tuviera. Por suerte se acercaba una policía y cuando ella hizo el ademan de llamarla, el sujeto alcanzo al joven al que se le había caído y se fueron. Creo que esa jugada se llama “La Cascada”, le dije. Comentamos cuanta inseguridad se vive en la ciudad, porque últimamente sino no veo en la tele un robo me entero en el trabajo de que a alguien le robaron algo. Un tercer amigo hizo notar lo poco moderno de mi celular y me recomendó que vaya a Las Malvinas (lugar de venta de “cosas de segunda”). No respondí, pero recordé que estaba utilizando ese celular porque el anterior me lo robaron.
Fue una noche, hace algún tiempo, en el distrito de la Victoria, no era muy tarde, tal vez las 19.30 hrs. Estaba saliendo de una tienda cuando no me percate que por detrás venían dos sujetos; había cometido el error de utilizar el celular en plena calle. Uno me empujo contra un vidrio y cuando volteé el otro me apuntó con un revólver; tuvo el descaro y la paciencia de abrir y cerrar el tambor para enseñarme que era de verdad. Muchas cosas pasaron por mi mente (como ¿activo mi psicoarma o mejor elevo mi ki?). Me sentía impotente al ver los ojos rojos de ese drogadicto.
“Son dos y uno está armado, ‘ya perdiste’”, reflexione.
El del arma me dijo: -Tu celular. Dame tu celular-.
Yo, macho como soy (99.99 % de pura testosterona), pregunté (con mi voz más melodiosa):
GT: ¿Cuál celular señor?
El señor ladrón: El que tienes en el bolsillo derecho, imbécil.
Mi peor temor, además de que acortaran mi paso por este mundo, era si tendrían la idea de llevarme a un cajero para vaciarme las cuentas. Metí la mano a mi bolsillo y les entregue mi celular (¿no desean también mi billetera o mis zapatos? Son bien cómodos).
Después de tomar mi celular, el cual se convirtió en su celular, guardo su arma y se fueron como si nada. En ese par de segundos se me ocurrio decirles algo asi:
Disculpe usted, pero siento la obligación moral de decirle que el hecho de arrebatarme el teléfono celular en complicidad del caballero aquí presente y con el uso de un arma de fuego se enmarca en lo que nuestro Código Penal define como robo agravado. Le explico, nuestro ordenamiento define el robo en su artículo 188 de la siguiente forma: “El que se apodera ilegítimamente de un bien mueble total o parcialmente ajeno, para aprovecharse de él, sustrayéndolo del lugar en que se encuentra, empleando violencia contra la persona o amenazándola con un peligro inminente para su vida o integridad física”. El contar con un acompañante, como el caballero aqui presente, y utilizar el arma de fuego, como la que tiene y con la que me apunto, hacen que el supuesto de hecho adopte su forma agravada, la cual se encuentra establecida en el artículo 189 del mismo cuerpo normativo. Hablando de penas, en su modalidad simple, este delito se reprime con una pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de ocho años. En su modalidad agravada seria la condena es no menor de doce ni mayor de veinte años. Por lo que me permito pedirle que recapacite.
Tras una carta reflexión decidí guardarme el comentario. Al par de pasos voltearon. Por mi parte buscaba un patrullero con la vista, tomé un taxi a la estación de emergencias que está cerca de allí, por 28 de julio, y el único guardia se hizo el idiota. Salí y me crucé con un patrullero de emergencias, le conté lo sucedido y me dijeron que era muy probable que ya se hayan ido, pero si deseaba me podían acompañar a ver si los ubicaban. Me preguntaron si estaban armados, les dije que sí, después de todo alguna vez he usado un arma. El chofer puso en duda que sepa distinguir un revolver de una pistola, pero en realidad creo que me estaba tanteando. Noté como el otro, el copiloto, cuando entramos a las callejuelas quito el seguro de la cartuchera y puso las manos en su pistola. La búsqueda fue infructuosa, había pasado unos 7 minutos, tal vez 10 y no los encontramos, era demasiado tiempo. Regresé a mi casa molesto por haber sido víctima de un robo. Molesto por no haber podido anticipar la situación. Molesto por la poca diligencia de la policía.
Supongo que volverán a robarme, es muy probable, pero también entiendo que comprar “cosas de segunda” significa, en su gran mayoría, comprar cosas robadas. Alguna vez he visto un celular, por ejemplo, que me gustaría comprar, pero lo he descartado por ser muy caro y porque en realidad no lo utilizaría en todas sus características, pues sólo llamo, envío mensajes y de vez en cuando escucho música. Regresando al tema, comprar un celular robado representaría validar un producto de esa procedencia, con eso alentaría más robos y si yo mismo fuera víctima de un robo no podría quejarme, pues con mi comportamiento he fomentado ese acto.






November 5th, 2009 at 12:31
ahhhh ese asunto de modernizar los celulares no lo entiendo, si el mío hace riin riiin es suficiente, y como se me para cayendo al suelo, a veces ni suena. Yo prefiero no estar a la moda y gastarme mi plata en comida.
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Gato Techero Reply:
November 7th, 2009 at 19:40
Hola Marines,
Bastante nutritiva tu elección, ja ja ja. Lo que sucede es que ahora si mi teléfono esta pidiendo chepa. No quiero un equipo muy avanzado, te comento que me basta con que cumpla tres requisitos:
- Que tenga tapita.
- Que pueda asignarle un determinado timbre (MP3) a un contacto.
- Que pueda grabar videos (por si un día me cruzo con un OVNI, digo, no?).
Gracias por comentar,
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November 13th, 2009 at 21:41
jajajajaja, como no pensé en lo de los ovnis?!
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Gato Techero Reply:
November 16th, 2009 at 17:46
Ja ja ja, bueno, derrepente un día me cruzo con alguno.
Saludos!
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