Tu amor me hace bien

Written by Ossara on October 10, 2009 – 18:02 -

¿Fue el episodio final de la primera temporada un final adecuado? Si y no.

Si, porque se eligió un arco del manga atractivo (”El Oni de Piedra”), que incluía un enfrentamiento directo contra Naraku, la participación en la aventura de casi todos los personajes y un romántico cierre de temporada entre Inuyasha y Kagome. Pero, a pesar de ello, no lo fue porque la forma en que la serie terminó produjo incertidumbre entre los que seguíamos la serie. Una sensación de incredulidad mezclada con decepción al ver aquello que teme todo seguidor de una gran historia: fue un final abierto. De hecho, los propios personajes -en las voces de sus respectivos seiyuu- nos dijeron al final del capítulo: “continuen siguiendo nuestras aventuras en el manga”, lo que aumentó gravemente la sensación de abandono. ¿Tantos años de Inuyasha para que al final, el propio Inu nos diga a todos “Si quieres más, lee mi manga”?

Sin embargo, el final nos dejó pistas sobre la intención de continuar con la animación. Por ejemplo, la introducción de Moryoumaru en la historia era decisiva para levantar las esperanzas. Ilógico resultaba que te cuenten tanto sobre este personaje en el último episodio para abandonar todo en un “ahora, léete el manga”.

La intención de la saga del Oni de Piedra entonces, era la de ser un “puente”. Un nexo entre la primera temporada que acabó en el 2004 y la actual, “Kanketsu-Hen”, que acaba de iniciarse en estos días. Ello queda demostrado en el primer episodio de esta semana donde retoman la historia exactamente donde la dejaron.

Ese final entonces nos sirve como nuestro propio “pozo” para viajar a traves del tiempo (del 2004 al 2009), pero como la memoria es fragil al paso del mismo, en este post queremos entregarles un resumen bastante detallado de lo que fueron esos episodios finales de la serie. Así podremos entender mejor el ambiente que se va a vivir en los siguientes episodios de Inuyasha en esta nueva -y última- temporada televisiva.

Luego que Naraku y Hakudoushi dejaran en claro que harán lo que sea para atraer a Kikyou, Inuyasha y sus amigos tienen un desagradable encuentro con los Yadori Sanagi, insectos youkai que controlan la voluntad del ser al que poseen. Uno de estos parásitos atrapa a Shippou, quien pone en jocosos aprietos a sus amigos, especialmente a Inuyasha, vengándose –de alguna manera- de todos los continuos abusos del hanyou para con él. Tras éste divertido percance, el grupo decide investigar al respecto debido a la enorme e inusual cantidad de estos bichos en los alrededores.

Sango sospecha que el “gran huésped” de donde emergen los parásitos debió ser muy grande para que semejante cantidad de insectos queden libres. El responsable claramente es Naraku, quien ahora ha enviado a Kagura y Kohaku a eliminar a cualquier Yadori Sanagi que encuentren en la intemperie para que la presencia de estos bichos no alerten a nadie sobre sus verdaderas intenciones. El “gran huésped” que albergaba a los parásitos era un pacífico youkai-montaña llamado Gakusanjin, quien poseía una misteriosa piedra esférica llamada “Fuyouheki”, la cual tiene el poder de ocultar el youki -la energía vital de todo youkai- y así, sin emanar energía, le permitía a su dueño dormir como montaña sin ser perturbado por otros demonios o seres humanos.

Desde luego, el verdadero objetivo de Naraku es la Fuyouheki, esfera con la que podrá ocultar el youki que emana su corazón, su único punto débil, y así podrá ocultarlo perfectamente de sus numerosos enemigos. Además, Naraku busca ansiosamente a Kikyou para rematarla, puesto que ella conoce su secreto. La investigación del grupo de Inuyasha a los numerosos Yadori Sanagi rinde sus frutos y encuentran a un enfurecido Gakusanjin quien los ataca creyéndoles cómplices de Naraku; pero tras calmarse y comprobar que ellos también van tras la pista de quien hurtara la Fuyouheki, el gigantesco ser les entrega “cristales de youki”, que son fragmentos cristalizados de la propia energía youkai de Gakusanjin. Estos fragmentos pierden su energía al estar cerca de su piedra protectora y con estos eventuales rastreadores, el grupo podrá buscar más eficazmente la Fuyouheki y a quien la lleve consigo, en este caso, al escurridizo Naraku. Luego de esto, Inuyasha y su grupo se retiran para continuar con su búsqueda, entonces, Kagura –quien espiaba al grupo escondida desde lejos- enterada de todo, también coge algunos de estos cristales de youki para si misma.

A su vez, Kohaku ha recibido la orden de ir a rescatar a Kanna quien se encuentra sola en una cueva con el infante Akago en brazos y está a punto de ser descubierta por Kouchou y Asuka, las pequeñas ayudantes de Kikyou. Estas son rápidamente eliminadas por Kohaku, pero ambas resultaron ser simples papeles. Es así como Kikyou se muestra frente al joven exterminador y le exige información sobre el paradero de Naraku. En esos precisos momentos, Kagome siente el único fragmento de Shikon que el hermano de Sango posee y el grupo de Inuyasha corre a darle el encuentro, más aún porque los cristales del youki que tienen están perdiendo su energía, lo que significa que el poseedor de la Fuyouheki está muy cerca también. Por si fuera poco, Inuyasha ha sentido el aroma de Kikyou y su desesperación aumenta al comprobar que la sacerdotisa está a punto de caer en una trampa del enemigo.

Justamente, cuando la resucitada miko interrogaba a Kohaku (notando que a pesar que el fragmento que le permite seguir viviendo se encuentra contaminado, su voluntad parece no verse completamente controlada), esta se ve acorralada por Naraku quien emerge sorpresivamente y como ahora lleva la Fuyouheki, no pudo ser percibido por ella. El perverso youkai encierra en una celda de huesos a la sacerdotisa y exige a Kohaku que la decapite. El hermano de Sango se sorprende que quien se jacte de ser el más poderoso youkai tenga tanto temor por un ser humano y duda en hacerlo, causando así las iniciales sospechas de Naraku, cosa que el exterminador no se puede permitir aunque tenga que cumplir ciegamente las ordenes de este ser. Pero Inuyasha aparece justo a tiempo para salvar a Kikyou, mientras Naraku, como siempre, logra escapar.

La sacerdotisa es enterada por Inuyasha del hurto de la Fuyouheki y sus propiedades, además del vínculo familiar entre Kohaku y Sango. A su vez, el joven exterminador es recogido por Kagura que también comienza a sospechar que este ya ha recuperado su memoria, sin embargo, los dos están igual de dispuestos a eliminar a Naraku creándose entre ellos un nexo en común, mientras tanto, ambos continuarán fingiendo fidelidad hasta encontrar una oportunidad en contra de este.

Tiempo después, Kohaku -acompañado por Hakudoushi- elimina a un enorme youkai que se alimenta del Haku* de los seres humanos. Al abrir su vientre encuentran muchísimos Hakus con los que Hakudoushi experimenta, creando abominables seres que atraen no sólo al grupo de Inuyasha sino también a Kouga, cuya presencia genera los consabidos celos de siempre en Inuyasha por Kagome, quien a su vez, estuvo celándole con Kikyou por el tiempo en que ambos estuvieron “a solas” conversando sobre la Fuyouheki.

* Todo ser está compuesto por dos partes que son el alma propiamente dicha y el “Haku” que es lo que le permite mover el cuerpo. En este capítulo Hakudoushi opta por dar a sus creaciones forma humana pues al ser hakus de seres humanos se movilizan mejor al tener esa forma.

Los seres que están siendo creados claramente tienen un fin y es llegar a la forma humana, al menos en apariencia. Finalmente, Inuyasha y los demás se encuentran con el producto final de estos experimentos, Hakudoushi lo presenta con el nombre de Moryoumaru y le ordena quitarle los fragmentos a Kouga. Este ser, que además de gigantesco, volaba y poseía una mano deforme resulta un enemigo realmente difícil de vencer. Durante la batalla Hakudoushi se esfuerza por proteger incluso con su cuerpo a Mouryoumaru, el cual queda deshecho pero no por eso morirá. Antes de huir, logran quitarle a Miroku el cristal de youki. Y con esto, el grupo se queda sin la única pista que los guíe hacia el corazón de Naraku. Ya apartados del peligro, Hakudoushi y Moryoumaru llegan a donde se encontraba Kanna escondida con el infante Akago, quien en sus manos sostiene la Fuyouheki. Hakudoushi deja a Moryoumaru con Kanna, para que ella lo use como mejor le plazca. Kanna se acerca al frankensteino ser y le ofrece la oportunidad de tener un alma … la de Akago.

Por su parte, Gakusanjin continúa buscando a Naraku y su Fuyouheki; pero es asesinado. Tres días después, Inuyasha y su grupo le encuentran muerto y descubren que han aparecido unos exterminadores de youkai que se hacen llamar a si mismos “Gyouja”. Ellos fueron quienes asesinaron a Gakusanjin. Inuyasha con su olfato les sigue el rastro llegando a un templo. En este lugar descubren que los Gyouja son sólo unos niños que han sido recogidos por una persona llamada Goryoumaru. Sin embargo, el encuentro no deja tiempo de presentaciones y el grupo es atacado por numerosos youkai, los cuales son exterminados por Goryoumaru quien tiene el brazo derecho deforme pues dice que tiene sellado a un youkai que ahora es su sirviente. Kagura que ha visto todo esto se queda afuera observando lo que sucede.

A pesar que Goryoumaru acepta que pasen la noche, hay tanto youkai afuera que es peligroso que salgan. Además de eso, todos sospechan que este curioso personaje está vinculado de alguna manera con Naraku. Kagura decide averiguar de una vez que sucede, así que mata a los youkai que estaban afuera del templo para utilizarlos con su Danza de Cadáveres y así poder atacar el templo en búsqueda de respuestas. La lucha en el interior del templo parece eterna, ya que no pueden matar nuevamente a seres que ya están muertos, además, Goryoumaru esta exhausto de la lucha anterior. Kagome se acerca a él y el fragmento que ella lleva consigo reacciona. El Gyouja la sujeta sorpresivamente –asustando con ello a Kagome- y al hacerlo renueva su poder. Kagura logra acercarse al templo lo suficiente para notar que su cristal de youki pierde su poder, lo que significa que la Fuyouheki está muy cerca del lugar; pero un furibundo ataque de Goryoumaru no le deja tiempo alguno de conclusiones a la youkai del viento, atravesándole este el pecho y logrando apenas escapar, para caer en un río cerca donde se encontraban Sesshoumaru, Jaken y Rin. Al ser rescatada y regenerarse de su herida, Kagura le dice a Sesshoumaru que en el templo de Goryoumaru se encuentra Akago. Mientras tanto, Naraku y Hakudoushi conocen perfectamente de la traición que planea Kagura; sin embargo, su creador considera que ella aún tiene un trabajo más por cumplir.

Inuyasha y su equipo están dispuestos a averiguar más sobre Goryoumaru por lo que investigan los alrededores del templo. Notan que hay muchas estatuas conocidas como “Rakanzou” rodeando el templo. Descubren además que los restos de los youkai eliminados son convertidos en esas estatuas que emanan jyaki. En esos instantes, Hakudoushi y Kagura llegan al templo y atacan a Goryoumaru frente de los niños Gyouja. El olor a sangre llega a Inuyasha y prontamente llegan al templo en el preciso momento en que Hakudoushi decapita a Goryoumaru. Además, encuentran a Kanna con Akago en brazos. Cuando Inuyasha intenta atacarles, ambos son protegidos por la superbarrera de Hakudoushi y logran escapar. El grupo llega a la lógica conclusión que los Rakanzou estaban en el Templo para emanar jyaki y ocultar la presencia de Kanna y el bebé que lleva el corazón de Naraku.

Kagura, quien se ha quedado en el templo con el grupo de Inuyasha, les cuenta a ellos todo lo que sabe sobre la relación entre Naraku, Hakudoushi y Akago. Luego de eso, la youkai del viento parte tras los pasos del bebé. El grupo entonces se dispone a ir también tras la pista de este, pero no sin antes sepultar a Goryoumaru en su templo. Miroku a su vez, aconseja a los Gyouja que se alejen del lugar porque tras la muerte de Goryoumaru, el templo se volverá muy peligroso por el acecho de los youkai atraídos por los Rakanzou. Y mientras Kagura observa de lejos como Hakudoushi y sus protegidos entran en una montaña que tiene la apariencia de un gigantesco Oni de piedra, Sesshoumaru llega a lo que queda del templo y observa lo que parece ser una tumba abierta, además de muchos youkai recientemente asesinados. Y aunque Yaken no confía en las palabras de Kagura, especialmente porque el cristal de youki no emite reacción alguna en aquél lugar, Sesshoumaru sabe que Inuyasha si ha estado ahí gracias a su fino olfato. Además del familiar olor de su hermano y el grupo que siempre le acompaña (Kagome y los demás), Sesshoumaru siente otra esencia aparte a la de ellos. Todo eso resultaba sospechoso para ellos, mientras el orgulloso hermano de Inuyasha se decía mentalmente que no olvidaría esa nueva y desconocida esencia.

En otro lugar, el grupo de Inuyasha va tras Akago, bastante retrasados. El impulsivo hanyou maldecía el tiempo que les tomó enterrar a Goryoumaru; pero en el camino localizan a Kagura volando por los alrededores sospechosamente. Y como ellos saben que la youkai del viento planea traicionar a Naraku, concluyen que en realidad ella está guiándolos a donde se encuentra el bebé en esos momentos. Inuyasha y los demás llegan al Oni de piedra e ingresan a la cueva que parece ser su boca. Naraku se presenta ante ellos con la intención de apoderarse del fragmento que tiene Kagome.

Este, de manera desafiante, les muestra la corrupta Shikon no Tama que posee, la cual esta reunida casi en su totalidad. De las paredes de la montaña empieza a llover ácido… ¡el Oni de Piedra estaba cobrando vida propia! Y como el grupo se encuentra en el interior de su abdomen, ese ácido es el jugo gástrico del gigantesco ser. Naraku se burla del grupo diciéndoles que no podrán escapar de ese lugar y que cuando sus huesos hayan sido totalmente derretidos por el ácido, él regresará por el fragmento. Miroku hace un desesperado intento de absorber a Naraku a pesar de los insectos envenenados Saimyoushou; pero Inuyasha lo detiene y le ataca con su técnica máxima, el Kongousouha -el ataque relámpago de diamantes- destrozando a los insectos, la poderosa barrera de Naraku y a este mismo. Pero sin su corazón, Naraku es prácticamente inmortal, por lo que su mutilado cuerpo flota en el interior del abdomen y su cabeza ríe del vano intento, especialmente, porque el poderoso ataque de diamantes no ha tenido efecto alguno sobre el titánico cuerpo del Oni.

Kagome nota que el poder oscuro de la corrupta Shikon no Tama va en aumento y piensa que ello puede tener relación con la desmedida fuerza del Oni, así que intenta purificarla de un flechazo, sin éxito. Mientras tanto, Naraku escapa usando el puente dimensional que lo une con Hakudoushi. Kagura, que se encontraba viendo al Oni desde lejos, se lleva un buen susto al ver a Hakudoushi y a Naraku aparecerse frente a ella. El niño de cabellos blancos se muestra suspicaz sobre la manera en que Inuyasha llegó hasta el interior del Oni, sugiriendo que “alguien” lo guió hasta ahí. Naraku, aparentando no intuirlo, pregunta a Kagura si sabe como es que ellos llegaron hasta donde él se encontraba. Ella, dudando, niega saberlo.

Dentro del Oni la situación empeora. Miroku, a pesar de mostrar graves signos de envenenamiento, trata de erigir una barrera con su poder espiritual para proteger a Kagome y a los demás del ácido. Inuyasha vuelve a lanzar un Kongousouha sin éxito alguno. Y para rematar, Miroku comienza a debilitarse espiritualmente. En ese momento, Inuyasha coge su túnica de las ratas de fuego y la lanza a sus amigos para que se protejan y se le ocurre una última opción: Usar el fragmento que tiene Kagome para aumentar sus propios poderes. Inuyasha coloca en su Tessaiga el fragmento y esta se llena de poder al contacto; pero el este trozo de la Shikon no Tama comienza a corromperse por la energía maligna que fluye en el interior del enorme Oni.

Debido a ello, Inuyasha siente como su sangre youkai despierta, perdiendo la razón como suele sucederle en estos casos por lo que, temeroso por la seguridad de sus amigos, Inuyasha en un último momento de lucidez les pide que se alejen de su lado. Pero Kagome prefiere dejar la seguridad que tenía en la barrera de Miroku y corre hacia él, abrazándolo amorosamente sin pensar en si misma. Al hacerlo, el fragmento se purifica y brilla intensamente, aumentando el poder de la espada colmillo y revirtiendo a la normalidad a Inuyasha, quien le pide a Kagome que intente sujetarlo por unos instantes más. Finalmente, Inuyasha lanza un poderoso Kongousouha que logra destruir el vientre del Oni y el grupo logra salvarse.

Mientras eso sucede; Kanna, que estaba en los alrededores del lugar con Akago en brazos, es interceptada por Kikyou. Cuando la miko está a punto de dispararle una flecha, un ataque aéreo de Moryoumaru la interrumpe. Y como Akago tiene la Fuyouheki, los villanos escapan y Kikyou no puede seguirles. Después, en la aldea de Kaede, todos están sanando sus heridas. Inuyasha, trepado en lo alto un árbol junto a Kagome, le dice a la joven que aún le falta por aprender ya que puso en riesgo su integridad en la última pelea; pero ella le aclara que se sintió feliz de saber que necesitaba de ella y de haber podido estar a su lado cuando lo necesitaba. De esa forma, ambos llegan a la conclusión que a pesar de los peligros que tengan que enfrentar, el hecho de ayudarse mutuamente y tenerse el uno al otro los hace sentir bien.

Y en otro lado, Naraku le asigna a Kagura una nueva tarea que consiste en proteger una celda que alberga nada menos que a Goryoumaru, quien increíblemente sigue con vida a pesar que había sido decapitado por Hakudoushi. Esto sorprende tremendamente a la youkai del viento porque ella había sido testigo de su muerte. Goryoumaru despierta y ataca a Naraku quien se burla del intento diciendole que “no puede morir”. Kagura comprende que algún extraño vínculo une a ambos y Naraku le remarca que suceda lo que suceda, no le permita huir a su rehén y que esa será “su última misión”, prometiéndole que luego de este encargo le dará a ella la libertad que tanto ansia.

Precisamente, esa libertad que obtendrá Kagura del perverso Naraku la veremos en el capítulo de Kanketsu-Hen del día de hoy, titulado “El viento de Kagura”. Espero que este resumen pueda ayudar a todos los que estamos siguiendo los nuevos capítulos de Inuyasha a entender mucho mejor la serie tal como viene dándose en la actualidad, especialmente a aquellos que no pudieron ver este final ya que CN nunca lo transmitió. Y ni bien tengamos el capítulo subtitulado por SUGOI Producciones, colgaremos el mismo en el Templo para pasar a comentarlo y sobre todo, disfrutarlo.

¡Hasta entonces!

Otanoshimini!!!


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Posted in Reseñas | 6 Comments »

6 Comments to “Tu amor me hace bien”

  1. Osshiro Says:

    RAW del 2

    Y como siempre, paso el Lunes a comentar cuando hayan subs.

  2. Tsubasa no Kami Says:

    Que tal resumen lo malo es q me pierdo con tanto nombre que aun me enredo @_@
    Pero ya voy entendiendo.
    Gracias!! mas bien, de todas formas tendre que buscar con tiempo los caps en youtube y verlos.
    Ya se sabe cual es la libertad de Kagura…bueno lo veremos en un rato.

  3. Raiji Says:

    lol, pos pienso que asi es para vender mas, como en el manga se puede llevar a maaaas cosas, maaas dinero, pero si… deja un sabor medio “What?!”

    Andale te seguire leyendo, saludos de tu bro perdido XD

  4. Chio Says:

    Te quedó excelente el resúmen!!!

  5. fernando Says:

    wow¡¡¡ muy bien amigo¡¡
    felicidades¡ muy buena la descripcion¡

    y si recuerdo¡ esos capitulos¡ jeje

    no despues viene el especial de cuando se conoce kikyo e inuyasha??? jejeje

    bueno asi lo tengo¡ en mis disquitos¡

    saludos sigue asi, como te dije te seguire hasta la sombra¡¡¡ jejeje

  6. Puchi Says:

    Waaaah! x3 Que buena descripción!!
    La vdd es qe yo tengo el cap doble/”final” pero hacía mxo de la ultima vez que lo vi y no me acordaba de dnd había salido Moryoumaru xDU Gracias!!

    Ya me vi el cap de hoy, así que espero tu traducción pronto x3!

    Besitos, y felicidades con la página! n.n

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