El Hyakumonogatari Kaidankai o “Juego de las 100 velas” (una versión de la oujia en Japón)
Conocido también como “La reunión de las 100 historias sobrenaturales” este misterioso y tétrico juego es una muestra de ese “fondo oscuro” que tiene la ordenada y sería sociedad japonesa. Y es que si alguien dice que le gusta el terror y no ha leido o visto lo que los japoneses en particular o los orientales en general es que no sabe lo retorcidos que pueden ser y lo poco poquito que pueden llegar a necesitar para hacer que no pegues un ojo en toda la noche. A finales del siglo 17, en pleno periodo Edo, este juego se popularizo entre todas las castas de la sociedad japonesa. Aunque se desconoce el origen directo y real del juego, se piensa que fueron los samurais los que lo inventaron como una prueba de coraje y luego se fue popularizando en las ciudades hasta aparece en todas partes. La colectividad japonesa es y ha sido muy superticiosa y su imaginario fantasmal simplemente es espeluznante y extenso. Creanme, las cosas que los japoneses pueden imaginarse hacen que las palabras fantasmas, aparecido y espectro parezcan un picnic veraniego. De hecho hay menciones a este juego en el kabuki, esa especie de teatro Noh “ligth” para el pueblo, en el cual se advertía de las terribles consecuencias de jugarlo y que cada participante en él sufriría terribles consecuencias y tragedias. ¿Pero de qué trata?
Este es un juego de salón, un parlour, y obviamente es un juego nocturno que se suele jugar en un cuarto cerrado con la cantidad de personas que se desee. Según la tradición deben haber 100 velas encendidas en la habitación, puestas en círculo, y se debe empezar a medianoche Cada participante por turno caminará por el cuarto contando alguna historia de fantasmas, un kaidan, y cuando terminé con ella apagará una de las velas cediendo el turno al siguiente. Así, poco a poco la oscuridad aumentará y con ella el miedo y la ansiedad. Todo esto hace propicio el ambiente a la aparición de espíritus, los cuales esperarán a que se apague la última vela en lo más profundo de la noche. Una de las muchas reglas que giran en torno a este juego indica que no se debe jugar entre nueve personas durante el día nueve, ya que dicho número según el taoismo representa el yang y jugarse con eso es preludio de desgracias. Se dice que el juego suele detenerse después de la vela noventa y que solo los muy valientes consiguen llegar a la vela noventa y nueve. Y que nadie quiere contar la última historia y apagar la última vela. Actualmente el juego aun se practica en el Japón y en cierta medida se parece a la ouija de occidente ya que se le usa como un rito iniciático y prueba de valor entre jóvenes y adolescentes. Al igual que con la oujia suele estar acompañados de ataques de histeria y miedo descontrolado entre los participantes. Y claro, al igual que con la oujia es totalmente inofensivo pues los fantasmas no existen. O eso me esto repitiendo intensamente mientras me voy a mi camita al terminar de escribir esto justo a medianoche, en una casa en donde todos estas dormidos yo. ¡Ay mamita! (creo que mejor duermo aquí en la sala).

































































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Ya lo dijo el sabio Stephen King: Pasada la medianoche, no hay monstruos acechando debajo de tu cama….Pero no cometas la ingenuidad de agacharte para comprobarlo. Te ahorras una desilusión..o quizás algo mil veces peor…