Amor de madre leona o instinto de preservación de la especie, pero igual de hermoso
Esta espectacular secuencia de fotos fue tomada por la fotógrafa Pia Dierickx en Botswana, junto al delta del rio Okavanga. Ni ella misma se dio cuenta de lo que había conseguido pues según cuenta todo fue muy rápido y casi como cronometrado, y solo cuando revisó su cámara notó la pequeña joya de la vida animal que habia conseguido captar. Como vimos hace un tiempo en la película documental Felinos de África de Disney, los leones forman pequeñas manadas y las leonas en particular suelen juntarse entre dos o tres para criar juntas a sus cachorros. Esto es una interesante adaptación natural que garantiza la seguridad de los pequeños, especialmente si consideramos la pequeña y peligrosa aventura cotidiana de la que vamos a hablar. Resulta que dos leonas y sus cachorros están avanzando en la ruta de sus presas en busca de alimento, eventualmente se cruzan con un río que deben pasar pero que tiene enormes cocodrilos en él. Pero la leonas deciden utilizar un truco muy simple y efectivo para poder cruzar a sus cachorros sin peligro: una llamará la atención del reptil acuático y la otra se encargará de cruzar a las crías. Todo depende del factor sorpresa y de la velocidad con que puedan cruzar los leones. Para el cocodrilo debe ser una gran sorpresa que algo como una leona, de la que percibe las patas en el agua y “algo más” fuera de ella, se atreva siquiera a acercarse a él con intensiones hostiles. Pocas cosas pueden ser más peligrosas que un cocodrilo en un río. Así que doña leona aprovecha la confusión y tras un buen par de zarpazos le deja en claro al lagarto que manca no es y que menos se va a convertir en su cena. Con el cocodrilo confundido y su manada del otro lado, lo único que le queda por hacer es pegar un buen brinco y alejarse antes que el cocodrilo deje de preguntarse qué paso y vaya tras ella. ¿Es esto “amor de madre”? ¿el amor de madre del que nos hablan tanto en el Día de la Madre? pues no, en realidad es algo más profundo y sencillo: es instinto de supervivencia, enclavado en lo profundo del cerebro de la madre leona que sabe que la preservación de su especie radica en que ella pueda conseguir que sus crías se conviertan en adultos. O si lo prefieren es amor de madre pero no de la manera en que lo entendemos e idealizamos nosotros los seres humanos. Esta misma amorosa y sacrificada madre se encargará de ahuyentar de su lado a estos mismos cachorros por los que arriesgó su vida, cuando tengan la edad adecuada y estén listos para vivir por si mismos y así ella pueda criar una nueva camada. El eterno e imparable ciclo de la vida.










































































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La naturaleza no nos deja de sorprender.
En Animal Planet pude ver algo similar, aunque no con los mismos resultados…hasta que llegó un león a imponer orden XD.