Gatos y soldados: las mascotas no entienden de guerras, solo de amistad (un saGATO CATurday de servicio militar)
No voy a entrar a hablar acerca de la guerra como fenómeno social, ni tampoco voy a pontificar acerca de si los soldados, como tales, deberían o no participar en las guerras según lo que le digan sus consciencias. Solo quisiera señalar el hecho que el soldado, fuera de ser precisamente eso, también es una persona y como tal tiene sentimientos, familia y una casa a donde volver. Quizá eso es lo peor de la guerra, que liberados de sus uniformes todos los soldados son iguales y quieren más o menos las mismas cosas. Y entre esas cosas lo que muchos soldados quieren es compañía o por lo menos una mascota con quien entretenerse en los ratos vacios. Sorprende ver como la misma persona que está dispuesta a matar a otra por imponderables como “patria” o “deber” también respete la vida de los animales y que presten atención y cobijo a aquellos que encuentran por el camino. O que de hecho se las lleven consigo. Eso demuestra claramente lo profundamente equivocados que estamos cuando guerreamos. Muchos son los animales que acompañan a las unidades militares de todo el mundo, pero principalmente encontraremos a perros y gatos y como es saGATO CATurday (y a mi me gustan más) hoy veremos un montón de gatos acompañando soldados en los dificiles trámites de la guerra. Y nos preguntaremos si el soldado es una cruel y despiadada máquina de matar (que de seguro lo es), sino que más bien nos preguntaremos si ese soldado piensa que el gato que cuida con esmero le recuerda a uno igualito que tiene en casa. Y por eso mismo veremos en esta galería de soldados no solo a los “chicos buenos” sino también a algunos “villanos”; que no les quede duda que aun euivocadísimos, los nazis también eran personas.

































































Creo que lo que pasa cuando un saldado ve o mima a un animal siempre piensa “tu no sabes de guerras, para ti es un dia más” y lo supongo porque eso me pasa siempre que acaricio a mis mascotas… tu no sabes de trabajo, a ti no te asaltaron, no tienes ni idea de donde queda Irak, es más no sabes ni que es un país… Es un anhelo por volver a ser simples animales…
Yo puedo llegar muy depre a casa, pero ver la emoción con que mi perra Mocha empieza a chillar desde antes que abra la puerta, siempre consigue animarme un poco el anime, y ambos nos embarcamos en un intenso match-de-cariño en el sillón de la sala…