Witches vs. Vampyros: The Final Match (by Pratchett)
Y tras terminar de leer Carpe Jugulum, el vigésimo tercer libro del Mundodisco, ya solo me falta leer un libro más para haber leido todo lo que se ha publicado en español de esta genial saga y de tenerlo todo en original. Y vaya que ha costado trabajo (y sobretodo plata). En esta oportunidad, y coincidiendo con el ánimo entusiasta que los Crepúsculo Boys (and Girls) han generado la novela satiriza con mucha efectividad a los vampiros y a todo el género de películas, libros y obras con vampiros. Por cierto, es pura coincidencia que los vampiros estén de moda al mismo tiempo que la moda emo vampiril nos invade porque este libro se publicó en 1998. Sin embargo son curiosas las correlaciones entre este libro, Crepúsculo y los vampiros ya que el propio Terry explica que mucha de la “cultura vampírica” plasmada en este libro corresponde a creencias reales acerca del vampiro como ser mitológico y que se han perpetuado hasta nuestros días tales como que en ciertos lugares una variante del ajo es hacerle mascar un limón al vampiro de turno, o que esconderle una media podría llevarlos a la desesperación siendo como son monstruos muy meticulosos y simétricos. En lo que si están de acuerdo todas las tradiciones de las culturas que tuvieron que ver con un chupa sangre es que la forma más efectiva de deshacerse de uno de ellos pasa siempre por el trámite de cortarle la cabeza y alejarla mucho del resto del vampiro. El título, Carpe Jugulum, es una adaptación de la película de 1989 Dead Poets Society en donde la frase Carpe Diem traducible como “aprovecha el día” da pie a que en el curioso latín propio que Pratchett usa “Carpe Jugulum” sea algo así como “aférrate a la garganta”. En este libro Pratchett se toma su licencia con los vampiros, los cuales llegan a la conclusión que todo eso de los ajos, los símbolos religiosos, el agua bendita y la luz del sol solo es un problema de actitud, el cual se puede combatir con pensamiento positivo y lecturas de auto ayuda. Y que ya ha llegado el momento de modernizar todo eso de las doncellas en camisón en cuartos con balcón a la hora de alimentarse, y que lo mejor de hecho es la cría selectiva y el ordeñamiento de humanos cuando se requiere. Muy “progres” estos vampiros que de hecho prefieren ser llamados “vampyros” porque es más cool.
Magrat Ajostiernos y el rey Verence II de Lancre son padres y el momento del bautizo de la pequeña es ideal para que el bueno de Verence invite a sus vecinos a la ceremonia. Lo que no se da cuenta es que no es buena idea invitar vampiros a la ceremonia, ya que es bien sabido por todos los que saben algo de vampiros, que estos solo pueden entrar a los lugares donde los invitan. Así el conde Urrácula (impecable adaptación al español del juego de palabras del original en inglés) su esposa y sus hijos llegan a Lancre para tomar posesión del castillo y mudarse ahí, haciendo uso de la irrestible personalidad que subyuga a todos los que se les acercan. El nuevo aquelarre de Lancre: Tata, Yaya y Agnes Nitt también está invitada pero Yaya es “atacada” en su casa cuando los vampiros llegan y asombrosamente la bruja más poderosa del Mundodisco decide huir de los vampiros a quien no se siente capaz de derrotar. Ahora Tata deberá ocupar la posición de “arpía” lo que no le hace gracia porque ella se define asi misma como “madre”, Magrat deja atrás su personalidad timorata para ser la nueva “madre” del aquelarre ya que tiene una hija que cuidar y Agnes se convierte en la nueva “doncella”, o “doncellas”, ya que su desorden de personalidad múltiple (más conocida como Perdita, “la muchacha delgada que vive dentro de toda chica gorda”) ha decido que los inventos de la imaginación también tienen derecho a vivir y si eso significa tomar el control del cuerpo de Agnes, pues allá vamos. Mientras tanto un Fenix malherido llega también a Lancre, para tratar de sobrevivir o tener descendencia. Lo que ocurra primero.
































































