La muerte nos visita a todos; cuando visitó a Mort, le ofreció trabajo
Siguiendo con mi saga de leer todos los libros que mandé traer de España y que tuvieron que convertirse en mi regalo de navidad (por lo que me costaron) ahora pude echarle una mirada a algo muy, pero muy especial. Se trata de una adaptación para teatro de la primera de las novelas de Muerte (que en el Mundodisco es un él) y que yo me imaginaba que era una suerte de broma del autor quien también ha publicado en colaboración con otros autores, enciclopedias, guías turísticas, compendios científicos e incluso el impresentable libro de “cocina con sorpresas” de Tata Ogg, el cual le da todo un universo nuevo de percepción sensorial al brocoli, y les hara reconsiderar lo que opinan de los platanos, todos basados en cosas y personajes del Mundodisco. Hasta que leí y resulta que es punto por punto el como montar esta novela como una pieza teatral “de verdad”, con todos los datos necesarios, el atrezo, el escenario, la utileria y el guión completo (con notas de ejecución) para que se pueda representar, además de una deliciosa introducción en la que Stephen Briggs cuenta como el y su grupo de teatro no profesional, llamado Study Theatre Club de Oxford, fue le primero en llevar a las tablas adaptaciones completas de los libros de Pratchett, teniendo llenos completos durante las temporadas… aunque claro, siempre es bueno decir que el Unicorn Theatre que es donde se presentan estas obras, solo tiene 90 butacas. Pero este pequeño espectáculo se volvió tan famoso en su circuito que han terminado haciendo tours por todo el país con las obras del Mundodisco y han sido invitados a diferentes países por los fanáticos de las obras de Pratchett para representar sus versiones para teatro. La lectura de este pequeño libro me ha llevado a preguntarme si podría montarlo… el espectáculo, no el libro. Si puedo contar con los suficientes extraterrestres a quienes involucrar en esta vaina (a ver… el Gato Techero… el Panda… la señora Souma… ¡si hay!) ya que el propio Briggs explica muy bien ciertas cosas teóricas del teatro, como aquella que dice que entre menos escenario mejor para el actor. Yo no sabia eso, y si lo dice él por algo será. Además de afirmar rotundamente que tan caro no sale hacerla.
Retomando la trama de la obra, está nos dice que la Muerte del Mundodisco un esqueleto de más de dos metros, viste túnica y capucha negras hechas con oscuridad absoluta y empuña una guadaña de hoja tan fina que puedes ver a través de ella… y tiene una peculiar fijación con los seres humanos. Este Muerte no es un mal tipo, solo se le da muy bien lo que hace, por lo que también le gustan los gatos, el curry y cabalga a través de los cielos montado en un magnífico corcel blanco llamado Binky, porque el caballo esquelético se le desarmaba y el de fuego incendiaba los establos. Un día decide contratar a un aprendiz para que lo ayude en la tarea de “segar la cosecha”, y dicho aprendiz resulta siendo el inepto de Mort, que mala persona no es pero nunca ganaría un nobel; así, Mort, conoce a la hija adoptiva de la Muerte, Ysabell – que conserva la edad de dieciséis años desde hace treinta y cinco, cuando la muerte la salvo de una “él” segura -, y a Albert – sirviente misterioso cuya comida es capaz de fulminarte con sólo mirarla – todo ello en el pequeño chalet de la muerte, construido a imagen y semejanza de las cosas humanas pero sin tener claro los conceptos, en donde el tiempo no transcurre y todo los colores van del negro al blanco y la gama completa del gris. Todo parece funcionar hasta que Muerte le encarga hacer “la ronda” a Mort (mientras él se toma la noche libre y se va de copas) y Mort no puede evitar que su corazón se imponga sobre la razón y, como consecuencia, el Principio de Causalidad e incluso el futuro del Mundodisco se encuentran en peligro cuando a Mort se le ocurre evitar que Keli, la princesa de Sto Lat, sea asesinada… lo que origina un serio problema en la concurrencia de la realidad, que da por sentado que Keli está muerta y sigue como si nada. La verdad es que las reseñas que acompañan al libro con respecto a Pratchett y Briggs me han gustado tanto, que con su permiso (el de ustedes, los lectores) voy a caer en el facilismo de copiarlas para que puedan disfrutar de ellas, como hice yo.
Terry Pratchett nació en 1948 y todavía no está muerto. Inició su labor como periodista un día de 1954 y vio su primer cadáver tres horas más tarde; la experiencia laboral significaba eso en aquellos tiempos. Después de realizar cualquier labor posible en el periodismo provincial, excepto, por supuesto, cubrir el partido de fútbol del sábado por la tarde, empezó a trabajar para la Central Electricity Generating Board y se convirtió en el jefe de prensa de cuatro plantas de energía nuclear. Hubiera escrito un libro sobre sus experiencias si alguien las hubiera podido creer. Todo esto terminó en 1987, cuando estaba claro que la serie del Mundodisco resultaba mucho más divertida que el trabajo de verdad. Desde entonces sus libros han alcanzado cifras millonarias de tirada y han ocupado un lugar en las listas de los más vendidos. También escribe libros para jóvenes lectores y ocasionalmente se le acusa de literato.
Stephen Briggs nació en Oxford en el año 1951 y sigue viviendo allí, con su esposa Ginny y sus hijos, Philip y Christopher. En lo que generalmente podría pasar por la vida real, trabaja para un pequeño departamento gubernamental dedicado a la industria alimentaria. Sin embargo, como vía de escape a una realidad más amplia, ha estado involucrado durante más de 30 años con el maquiavélico mundo del teatro para aficionados, y así fue como descubrió el Mundodisco. Stephen es, por naturaleza, un ludita, pero el Mundodisco lo ha sumergido en el mundo de los ordenadores personales, procesadores de texto y correo electrónico; incluso se sabe que ha navegado por Internet. Sus otros intereses incluyen el dibujo, la ornitología de jardín y la Navidad. No ha leído nunca El Señor de los Anillos de cabo a rabo y y asegura que esta obra puede ser representada sin contar con el presupuesto de Industrial Light & Magic. Y no sólo eso, sino que además sobraría para que el reparto se pudiera ir de copas por la noche.

































































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