Millennium 3: La reina en el palacio de las corrientes de aire (excepcional libro final de la saga)
Me ha tomado tiempo el poder completar la lectura de esta saga, especialmente porque me compré el primer y segundo volumen en original y esperé pacientemente que llegará el tercero en original y tener la colección completa. Luego lo compré y lo puse en mi cerrito de libros en mi velador y pasaron las semanas “¿me acordaré los nombres de todos los personajes y sus circunstancias?”, me decía. Hasta que me animé a ponerlo en mi mochila y una semanita después ya se había acabado el condenado. Que extraordinario final tenía preparado el malogrado escritor sueco Stieg Larsson para su trilogía de novelas. Y que profunda pena da saber que nunca podremos leer más de él, y de las aventuras de Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander. Lo primero que quiero decir es que estas tres novelas deberían ser de lectura obligatoria en las facultades de periodismo; no solo porque están muy bien redactadas y maravillosamente contadas; sino también porque son un interesante muestrario del “cómo” y “pór que” del periodismo moderno, y trae al tapete algunos de los tópicos en debate actualmente en la profesión, especialmente el referido al derecho que podriamos tener los periodistas a cometer delitos mientras buscamos denunciar otros delitos, lo cual sería a la larga beneficioso para la sociedad. Así tenemos a Mikael Blomkvist recurriendo a “delitos” como la escucha telefónica o el hackeo, el “reglaje” o el simple chantaje y mentira, con tal de conseguir las pruebas que necesita para derrotar a sus enemigos y revelar la verdad que es del interés de la sociedad. ¿Es que acaso el periodismo debería estar por encima de la ley para defender precisamente el cumplimiento de esas leyes? Desde esa perspectiva, la novela plantea interesantes temas de discusión al margen del interés natural del desenlace, que bien deben ser llevadas a las aulas y las mentes de los nuevos periodistas. Pero centrándonos en temas más mundanos, hay que decir que pocas veces me ha tocado ver como una tercera parte tan vertiginosa, tan bien narrada y tan feroz en su planteamiento como esta tercera parte de la saga Millenium. Practicamente no te da tiempo para respirar o pensar nada, mientras las situaciones se suceden una tras otras y las piezas del puzzle cuidadosamente planteado en los dos libros van cayendo en su sitio. Esa es la impresión que me da la novela tras leerla: que las dos novelas anteriores son solo un gran prólogo para todos los eventos que ocurren aquí. Y esta vez no voy a decir nada pero nada de la trama, porque no me gustaría adelantar spoilers ni arruinar sorpresa, pero me repito una vez más: pocas veces he leido libros tan adictivos como este (que lo diga la señora Souma que me miraba con una ceja levantada mientras me pasaba la Semana Santa pegado al libro en vez de prestarle atención a ella).
































































