Tercera y cuarta temporada de Dr. Who: todo es como correr y cantar
A veces parece que los guiones de Doctor Who los escribe un niño de cuarto de primaría con mucha imaginación (y que el presupuesto sale de una colecta en su salón), otras veces el nivel de complejidad es tal que la trama no tiene nada que envidiarle a LOST y sus efectos especiales son de lo mejorcito que se puede tener para tele en cuanto a navecitas e instalaciones. Podemos pasarnos todo el rato viendo a “De Docta” corriendo de aquí para allá y hablando un galimatias feroz, o simplemente dejar que nos clave a nuestro asiento con una lapidaria de esas que escaldan el cerebro. Va de la comedia simple al drama humano en segundos así como viaja del pasado de Shakespeare a los últimos momentos del universo; de la risa cómplice a las lágrimas sentidas. ¡Qué magnífico carrusel de emociones es esta serie de TV! ¡qué espectáculo de imaginación e ingenio! así uno entiende porque los ingleses la quieren tanto, la casi veneran y la consideran tan propia de su sociedad que la palabra “tardis” se usa allá cuando se quiere decir que algo es más grande por dentro de lo que parece visto desde fuera. Viendola ahora así en perspectiva luego de cuatro temporadas (y mientras avanzo la quinta) me pregunto porque no se hace ciencia ficción de este calibre en el Perú o en Latinoamérica, será quizá porque tendemos a pensar que la ciencia ficción se apoya en los efectos especiales más que en su historia. Quizá, pero Doctor Who demuestra que no necesariamente. Me animo a escribir de estas dos temporadas juntas porque en mi opinión forman una especie de continuidad mucho más estricta que el ser la continuación una de la otra. Así podemos ver que hay una trascendencia mucho más que la anecdótica en sus eventos y personajes, que la aparición de unos y otros se justifica en la trama por los eventos que tienen que afrontar. En suma que tiene sentido que los volvamos a ver, en vez de ser una simple aparición especial para los fans. Y especialmente y comparadas a las temporadas 1 y 2, aquí se siente claramente que en torno al Doctor gira todo un grupo de personajes que forman su “familia”, y a los cuales el quiere a su peculiar manera.
La última vez que lo vimos… lo vimos pasar corriendo, como siempre, solo que una vez más tuvo que cambiar a su compañera tras poner en peligro de muerte (para variar) a su compañera anterior. De tal manera que la pobre Rose Tyler tiene que ser dejada en una realidad alternativa para garantizar su vida, aun cuando queda bastante claro que esos dos sienten algo muy profundo el uno por el otro. Viajando solo una vez más recibe la inesperada visita, directo a la TARDIS, de Donna Noble a quien veremos solo un rato (y se convertirá mucho tiempo después en companion del doctor). Solucionado el problema de la novia fugitiva, por fin conoceremos a la nueva compañera del doctor: Martha Jones, una joven estudiante de medicina quien lo acompañara y se enamorará de él pero sin ningún tipo de esperanza en ese tema. Martha será una gran compañera para el doctor, y puede que la más sufrida de todas pues no solo está enamorada de él sin esperanzas, sino que tendrá que aguantar cosas como que él se borre la memoria a si mismo para protgerse o recorrer todo el mundo buscando una manera de salvarlo. Al final y tras salvarse por los pelos ella, su familia y el resto del planeta de la aniquilación total (por un severo caso de guerra intergaláctica) Martha decide sentar cabeza y bajarse de la TARDIS antes de que sea demasiado tarde. Lo que nos lleva a la incorporación de Donna Noble como nueva compañera, la cual será deslenguada, emocional, socarrona… además de tener un rol muy importante en el fin de los tiempos. En serio, de todos los seres humanos tenía que ser ella. Y para ello podremos ver durante toda la temporada apariciones de Martha y Rose, la gentita de Torchwood y la investigadora Sara Jane, hasta la gran batalla final en la que los Niños del Tiempo (chapa que le ponen los Dalek a la manchita del doc) unirán esfuerzo para, literalmente, regresar al planeta donde corresponde.


































































En diciembre… el mes más caotico donde no tengo a la mano mi queridisima laptop y no puedo revisar tu blog y por fin hiciste un review de Doctor Who series 3 y 4
Me muero!!! la crisis nerviosa que me dio tras el final de la serie 2 se me empeoró viendo The End of Time… (y todos los episodios, vuelvo a recalcar, lo he visto una vez hace casi dos años) y me parece que si los vuelvo a ver me da el patatus y ya, me quedo ahi tirada junto a mi lap.
algo ultimito: I don’t want to go
T______T
Asi quedó claro que si se muere y que en realidad el nuevo doc recibe las memorias de los anteriores, nada más…