Posts Tagged ‘Cancer’

Un Monstruo Viene a Verme (Película, 2016): la verdad es algo que a veces no debería ser tan cierto

Cuando estuve de paseo en Barcelona, el año pasado, vi en el metro enormes letreros de esta película que se estrenaba esa semana allí, luego de vuelta en casa me pareció interesante el trailer y muchos meses después he podido verla, básicamente porque tuvimos un feriado largo y la señora Souma y yo estábamos buscando algo ligero para ver y pasar el rato. Y no fue así. No tuvo nadita de ligera la peliculita, la cual me conmovió de una manera intensa por una circunstancia particular de mi vida que me puso en la misma línea de la historia que la película quiere contar. “A Monster Calls” es una coproducción hispano-estadounidense dirigida por Juan Antonio Bayona, basada en la novela de 2011 del mismo nombre de Patrick Ness, quien también escribió el guión. La película está protagonizada por Lewis MacDougall, Liam Neeson (la voz del monstruo), Felicity Jones, Sigourney Weaver, Toby Kebbell y Geraldine Chaplin. Y trata acerca del proceso doloroso de la aceptación ante lo inevitable, de ese pantanoso momento en que sin importar que hagas sabes que no puedes hacer nada. De la frustración, de la pena y de esa satisfacción que se siente, y que te hace sentir muy culpable al mismo que aliviado, cuando a aquello que te duele se le acerca al momento que dejará de dolerte. Una fábula moderna acerca del dolor, cuya amoralidad es su mejor carta de juego, en un guión prolijo que funciona en base a plantearte preguntas pequeñas que tienen grandes respuestas, las cuales sin embargo carecen de sentido o verdad, si es que no somos capaces de admitir lo que son.

Connor es un adolescente de 13 años, que tras la separación de sus padres se queda a vivir con su madre, la cual se encuentra en las etapas finales de una enfermedad muy grave. Pese a su corta edad, a su personalidad tímida y ensimismada, y a estar sufriendo de abuso en el colegio, Connor solo atina a seguir adelante y a creer que todo se va arreglar eventualmente si el se esfuerza lo suficiente. Dueño de un alma artística y una gran fantasía, Connor empieza a ser visitado por un monstruo por las noches, quien viene a contarle tres historias sobre las cuales deben reflexionar juntos, acerca de lo que significan realmente y si son lo que parece que son, y a cambio le pedirá la verdad para que el propio Connor termine de contar su historia. El pequeño Connor deberá enfrentar la realidad a la manera que ni los hombres adultos somos capaces de hacer, acompañado por su monstruo, simplemente porque la vida es así a veces.

La historia de Sadako Sasaki y sus 1000 Grullas de origami

Los japoneses, una cultura sistémica, organizada y muy pero muy obsesiva tienen cierta devoción por los números. Por ejemplo el 100… mucho se habla en su literatura de colecciones de poemas que tienen exactamente 100 poemas, o 100 estrofas. Y en sus cuentos tradicionales podemos encontrar a muchos personajes que deben cumplir 100 favores, o juntar 100 monedas, apagar 100 velas o vérselas con 100 espíritus malignos. Pero hoy día no vamos a hablar de algo con 100 sino algo más grande: vamos a hablar de una pequeña niña, una gran tragedia y 1000 grullas de origami. Si, 1000 grullas para representar el ferviente deseo de vivir y la fe, la simple fe y la creencia, la esperanza, de que al final todo va a salir bien. Pues bueno, nuestra niña se llama Sadako y nació el 7 de enero de 1943 en Hiroshima. Y a la corta edad de dos años quedó expuesta, como todos en su ciudad a los efectos de uno de los peores crímenes que la humanidad ha cometido contra si misma. El bombardeo de una ciudad repleta de civiles, con experimentales y primerizas bombas nucleares, por parte de gente que no sabían realmente lo que hacian. Para Sadako la cosa no fue fácil, su casa estaba apenas a dos kilómetros de donde cayó la bomba en su ciudad un 6 de agosto de 1945. Pese a ello Sadako y su madre consiguieron sobrevivir sin mayores lesiones pero mientras huían quedaron metidas en un evento posterior inmediato a la explosión que hoy se conoce como “lluvia negra”, que no es otra cosa que una lluvia tóxica y altamente radiactiva, de parte de los deshechos de la explosión. Hasta ahí nuestra historia sería una más de las muchas que sabemos se forjaron ese día y que el anime y el manga ha sabido retratar en cruentas narrativas como Hadashi No Gen, pero para Sadako el tiempo y el destino tenía sus propios planes.

Sadako creció, a pesar del trauma que apenas recuerda por lo joven que era, y consigue ser un miembro valioso de su comunidad e incluso formaba parte del equipo de carrera de relevos de su colegio. Nada parecía estar particularmente mal y el día del bombardeo era solo el recuerdo de un día horrible y lejano en la memoria colectiva de su ciudad. Trabajadores y diligentes, los ciudadanos de Hiroshima se han encargado de reconstruir su ciudad del todo y tras diez años, casi no quedan cicatrices del bombardeo en ella. Pero para 1954, en que por entonces tenía a Sadako con activos once años, la pequeña cae enferma con una serie de síntomas extraños y muy virulentos. Para su cumpleaños en 1955 el diagnóstico a todas sus dolencias es contundente y fatal: Sadako tiene un caso agudo de Leucemia (cáncer a la sangre) que atacaba sus glándulas linfáticas. La expectativa de conseguir salvarse es baja y los médicos le dan un año de vida como máximo a la niña; su madre llama a esta enfermedad “una enfermedad de la bomba atómica” ya que por ese entonces los servicios de salud de Japón habían empezado a reportar una creciente incidencia de casos de cáncer en las ciudades afectadas, con una fuerte presencia de leucemia como principal mal. Aunque no se podía establecer una clara relación entre los eventos fatídicos de ese día y las consecuencias diez años después, la verdad evidente era que los niños de Hiroshima empezaban a tener leucemia de una manera alarmante. Sadako es hospitalizada y lo más probable va a ser que ya no vuelva a salir con vida de las instalaciones del hospital. Pero la niña, corajuda y todo lo japonesa que se le pueda pedir, tiene sus propias ideas al respecto de esto de estar enferma y morirse, y traza su propio plan de acción para enfrentarse a la enfermedad a su manera.

En agosto de 1955, comenzando su tratamiento el cual estaba más orientado a prolongarle la vida a que encontrar la manera de curarla (es 1955, recuerden… e incluso es relativamente poco lo que hemos aprendido del cáncer en general desde ese entonces), Sadako empieza a compartir su cuarto con una niña como ella: dos años mayor, también es sobreviviente, también es de secundaria, también tiene cáncer. Y fue esta niña quien le contó a Sadako de una antigua leyenda japonesa que decía que quien consiguiera hacer 1000 grullas de origami tendría derecho a pedirle un deseo a los dioses. Si, 1000 grullas de origami. De esas que vemos muchas veces en el anime o el manga… y que ahora comprenderán mejor que hacen ahí o por qué. Sadako emprende la tarea de hacer las grullas pero lamentablemente muere por su enfermedad ese mismo año, un 25 de octubre de 1955… y las leyendas urbanas afirman que consiguió hacer 644 grullas antes de morir y que sus compañeras de salón hicieron las faltantes, y todas las enterraron en su ataud. Sin embargo, en unas declaraciones hechas por su padre, él afirma que Sadako sobrepasó las 1400 grullas antes de morir y que ellos guardaron esas grullas en su casa. De hecho llega a mostrar dichas grullas en una entrevista que le hicieron para televisión y que más bien sus compañeras de salón hicieron sus propias 1000 grullas adicionales, las cuales si fueron enterradas con Sadako. Se han escrito libros y hablado mucho de la historia de Sadako Sasaki, su enfermedad, las consecuencias de verse afectado por la radiación y si se hicieron o no las 1000 grullas. En la exposición que se hace en el Museo Memorial de la Paz en Hiroshima se declaró oficialmente que Sadako consiguió su objetivo y continuó haciendo grullas tras ello. SE cuenta también que la niña tenía mucho tiempo libre para hacer sus grullas pero siempre se le acababa el papel y que caminaba por los cuartos recolectando el que pudiera de otros enfermos, incluso recetas médicas, publicidad, etiquetas de medicinas o a la simple espera de sus compañeras de salón que siempre traían papel con ellas para proveer a su amiga y su tenaz deseo de alcanzar su meta y pedir su deseo.

Después de su muerte su cuerpo fue examinado por la Atomic Bomb Casualty Commission (Comisión de Bajas por la Bomba Atómica) que buscaba comprender los efectos de la radiación en las personas y ver que se podía hacer al respecto. También se supo que la comisión ya había realizado pruebas en Sadako cuando ella aun estaba viva. Las últimas palabras de la niña, en el último día de su vida fueron “Es delicioso”, tras dejarse convencer por sus padres para que probara algo de comer y ella pidiera un poco de te de arroz. Sadako murió con solo 12 años. Actualmente se puede visitar una estatua en su honor construida en 1958 en el Parque de la Paz de Hirsohima, que tiene en la base escrito: “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo”. La historia fue tan impactante que trascendió los límites de Japón, convirtiéndose en un referente mundial de los movimientos pacifistas y siempre, pero siempre, sin importar la época del año, el clima o la hora del día, se pueden encontrar grullas de origami acompañando la estatua de Sadako… otra pequeña víctima inocente de grandes y mesquinos odios.

Deadpool (película): disfrútala doblada (aunque yo la vi con subtítulos… por si acaso)

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Luego de unos dìas de baja por enfermedad, cumpleaños y Día Internacional del Gato, vuelvo a los ladridos con esta impresentable e indispensable película para todos los que nos gusta los súper héroes. Creo que Marvel con una claridad tremenda, o tal vez con mucha suerte, a entendido e inventado una cosa que se va a llamar “película de súper héroes ESTRICTAMENTE para adultos” y eso va a signficar todas las libertades del mundo en lo visual y lo argumental. Una película que tiene acción, sexo, mala leche a raudales y poca consideración con los “modositos”. Una película jodidamente divertida y políticamente incorrecta. Al final, eso es lo que destaca y hace tan buena a esta película: que al ser planificada desde su inicio para no ser para niños, pueden tomar al personaje tal cual es en los comics y simplemente ser libres en lo que hace y dice. Y no se cortan un pelo, hay chistes racistas, xenófobos, homófobos, de pedófilia, gore del bueno, bromas sexuales (eso de “celebrar el Dia Internacional de la Mujer” va a pasar simplemente a la historia) y nada de esto debe parecernos mal por una razón muy sencilla: al pagar por ver esta película la aceptas como es, puede gustarte o no la idea, pero no pedir que sea diferente. La película ha sido muy clara en su extraordinario ejercicio de promoción de que no es para niños, casi casi no es para adolescentes tampoco (después de todo en EE.UU. ha sido calificado como +18). Mucho menos para ver con la mamá, la abuela y la tía solterona que colecciona gatos. Eso es lo que significa ser “para adultos” aquí y si lo entendiste y tienes una mente relajada buscando diversión, esta es la película que quieres ver. Ya en otras novedades, al fin Ryan Reynolds se saca el clavo y consigue fusionarse con su personaje, incluso al nivel de Hugh Jackman con Wolverine: él es Deadpool y no queremos ver a nadie más en el papel por un rato. Tanto es así que el propio Reynolds ha dicho que él es Deadpool y que quiere interpretarlo siempre. El taquillazo que ha significado esta película para Marvel hizo que confirmarán una segunda parte dos días antes del estreno de la primera parte, así que Reynolds debe estar feliz y nosotros también: hay incorrección y acción para rato y eso es bueno. Después de todo el cine es entretenimiento, es para divertirse, si además puede ser educativo y edificante está bien, pero ese no es su fin.

Wade Wilson es un ex militar que ahora se dedica a hacer “trabajitos” para quien necesite que le hagan “trabajitos”. Pegarle un buen susto a un nerd acosador, por ejemplo, si es que eres la quinceañera a la que no deja en paz, y claro si tienes el dinero para pagarle. E incluso mandar al otro lado a peces más gordo, total, un mercenario no puede hacerle asco a la chamba, que hay que tener dinero para comer y pagar la renta. Wade tiene una moral muy particular y aunque no es malo, estrictamente tampoco es bueno. Su mundo es un submundo y las reglas ahí son diferentes. El no es bueno, pero algunas veces hace cosas buenas casi diriamos que por coincidencia. Y claro, resulta también que hasta el más malo puede enamorarse. Y es que su historia es una historia de amor, que se ve interrumpida por la circunstancia bastante mala suerte de que te descubran que tienes cáncer en metastasis en casi todos los órganos de tu cuerpo. Ahora Wade Wilson tratará de buscar una cura a su enfermedad y lo que va a obtener será una nueva vida.

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