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Oh souji: comenzar un nuevo año limpitos, limpitos
En Japón, una vez pasada la navidad (considerada una fiesta comercial sin nada de religiosidad) los japoneses se preparan para una de sus tradiciones típicas, que les sirve como antesala a una de las festividades más importantes que ellos tienen: el fin del año; y esta tradición, casi una fiesta nacional, es llamada “oh soji”. ¿Y de qué se trata esta vez? pues de algo muy sencillo: es una limpieza general y a fondo de todo. Oh souji significa eso, “gran limpieza”. Y cuando digo general y a fondo estamos hablando de VERDADERAMENTE a fondo, todo debe quedar perfectamente limpio y pulido, todo debe ser movido de su sitio, conciensudamente restregado y maniáticamente pulido. Todo. Debajo de la taza del baño está incluido en la lista. Y por supuesto el desván tiene que quedar tan limpio que te puedas sentar a comer en el piso. Y una vez que las familias han llevado a cabo su limpieza en casa comienza la magia: los estudiantes van a sus colegios y universidades a poner todo patas arriba y dejarlos impecables, de la misma manera los trabajadores le aplican al trapo y a la escoba con ganas en todos los centros de trabajo, todo se detiene para dar paso a la limpieza, y por si fuera poco los vecinos se ponen de acuerdo para hacer lo propio con sus calles. Todo, pero todo debe quedar impecable. Y eso incluye, por supuesto, toda la ropa de cama, manteles, futones y la ropa que está guardada porque no es de temporada.
¿Y cuál es la intención de esta manía por la limpieza? pues primero la más obvia: empezar el nuevo año en la mejor de las condiciones, con la casa perfectamente arreglada. Y en segundo lugar es también una invitación a buenos tiempos, un acto de gratitud por lo que se tuvo durante el año que está por terminar, que al fin de cuentas no solo deja limpia la casa sino también sus espíritus. Eso es lo importante del oh souji: la extra fuerza, el doble esfuerzo, la cero tolerancia a dejar algo sucio simplemente porque nadie lo va a ver. Y así llega el primero de enero, el oshogatsu, un día feriado para visitar el templo shinto más cercano para el hatsu mode, o primera plegaria del año, y luego matar la tarde leyendo las nengajo que hayas recibido, unas tarjetas de felicitación por el año que empieza, que se envían entre amigos. Esta tradición es muy antigua pero fue en el periodo Meiji que se la asoció con nuestro calendario.


































































