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¡Taladra, taladra… hasta las estrellas!

Kamina, Simón y Yoko ¡tres son multitud!
Solo la gente de Gainax podía tener el empacho de lanzarse al ruedo con una de las fórmulas más viejas que tiene el anime (chico conoce robot gigante) y salir airosos del lance. ¡Qué digo airosos! tienen la conciencia de conseguir una serie extraordinaria en la que el abuso (casi ultraje) de los cliché del género están a la orden del día, pero en vez de generar rechazo o burla más bien te llevan a gritar los estrafalarios nombres de ataques como si fueras parte de la serie. Un anime bien shonen y muy muy muy anime, eso es lo que es Tengen Toppa Gurren-Lagann pensado para ser lo que es, un show mecha con inmensos robots de combate, con carismáticos personajes, peleas épicas sazonadas por rimbombantes discursos, mucha ciencia ficción y una chica con poca ropa a la que le rebota todo ¿mencione que era un anime bien shonen? Es bastante ocioso hablar de Gainax y de su trascendencia como grupo creativo en el anime. Una rápida mirada a su filmografia básica nos lleva a Kare Kano, Gunbuster, Otaku no Video o Wings of Honneamise, todas ellas producciones hito y parte de las listas de “lo que tienes que ver si o si del anime”. Y por supuesto, la trascendental y emblemática Neon Genesis Evangelion, la serie que renovó el anime en los 90′s y dejó a todo el mundo extasiado y confundido; sorprendidos y preocupados. Pero hacia un tiempo que Gainax hacia cosas más “normales”, sin destacar demasiado mientras exploraba nuevos temas y proyectos hasta que se destapó con Gurren-Lagann y volvió por todo lo alto al mundo del anime de primera línea. Si con Evangelion Gainax demostró que podía agarrar un gastadísimo cliché y reutilizarlo cambiándolo por completo, con Gurren-Lagann agarró ese mismo cliché y sin manipularlo demasiado hizo una serie de género con todo en su sitio, mérito de Hiroyuki Imaishi, quien se estrena como director con esta serie y demostrando que como equipo creativo están muy por encima del estándar actual del anime, que se contenta la mayor parte del tiempo con hacer más de lo mismo tal cual su mercado les exige.
En un futuro muy lejano lo poco que queda de la humanidad ha sido condenada a vivir bajo tierra, mientras que en la superficie el Rey Espiral y sus hombres bestia (y sus mechas de combate llamados Gunmen) vigilan que la humanidad no intente volver a la superficie del planeta. En una de esas aldeas subterráneas viven Kamina y su “hermano” Simón, dos huérfanos que ahora comparten su condición. Sin embargo Kamina no está contento con la vida que le ha tocado, y siente que debe ir a la superficie como hizo su padre. Obviamente este deseo está prohibido en su aldea y se lleva más de una reprimenda por intentarlo. Mientras tanto Simón y los demás se dedican a lo único que se puede hacer: excavar y excavar para hacer más espacio a la creciente aldea. Sin embargo un día ocurren dos cosas: Simón encuentra un pequeño mecha enterrado en las profundidades de las cuevas, y el techo de la aldea se hunde para dejar paso a un gigantesco mecha. Tras él llega Yoko, una francotiradora, quien está tratando de destruir al robot. En medio del caos Simón consigue activar al pequeño robot (bautizado como Lagann por Kamina) y junto a Kamina y Yoko enfrentan con éxito al robot invasor. De pasadita aprovechan para abandonar la aldea con el deseo de vivir en la superficie. Sin embargo Yoko les explica que la vida arriba no es para nada sencilla. Lord Genome, el Rey Espiral, controla toda la superficie del planeta con sus robots y asesina cruelmente a todos los humanos que tratan de vivir en ella. Sin embargo la aldea de Yoko, cercana a la de Kamina y Simón, tras dar con una armería subterránea ha conseguido establecer una plaza fuerte de humanos viviendo en la superficie la cual es atacada diariamente por los gunmen. Enterado de la situación el siempre energético Kamina decide que su deber como hombre es luchar por su libertad, y si eso incluye patearle el trasero a Lord Genome pues bienvenido sea. Para dar inicio a su cometido no tiene mejor idea que robar uno de los Gunmen de los hombres bestias, al que bautiza como Gurren, y luego descubren que el Lagann tiene la misteriosa habilidad de fusionarse con cualquier otro mecanismo tecnológico y así forman al robot de combate Gurren-Lagann. Tras esto Kamina decide que no va a esperar y parte rumbo a la base principal de Lord Genome, con la recién formada Brigada Gurren y junto a Simón y Yoko enrumban, y muy típico del anime, por el camino encontrarán aliados que se unirán bajo la bandera y jefatura de Kamina y en contra de sus opresores para llegar todos juntos a la monstruosa fortaleza Teppelin, lugar de residencia del Rey Espiral.
Aunque de arranque parece una historia sencilla, la verdad que esta ruidosa y ajetreada serie en donde todo se arregla a patadas robóticas, está asentada sobre una muy buena historia de ciencia ficción la cual dará algunos ajustones según avanza deparando más de una sorpresa (de hecho es ciencia ficción dura, sólo que empacada de una manera ligera). Otra cosa muy importante en este anime es lo bien planteados y desarrollados de todos sus personajes, a los que vemos evolucionar y cambiar de acuerdo a las situaciones en las que se involucran. Porque en este anime “el tiempo pasa” y las batallas contra Lord Genome son solo una parte de la serie (que tiene 27 episodios) y a la larga demostrará que tal vez la cruzada libertaría de la Brigada Gurren no fue buena idea. Y que los malos no eran tan malos, ni los buenos son tan confiables. De hecho Gainax actúa sin temor y ni bien arrancada la serie se da el lujo de privarla de uno de sus mejores personajes, el cual muere de una manera heroica (faltaba más). Para algo así hay que estar muy seguro de lo que tu historia es y va a ser. Para ir cerrando el post comentar que la serie ya estrenó su primera película (van a ser dos) las cuales apuntan a una recopilación de la historia original, aunque con muchos detalles nuevos (lo mismo que se hizo con su manga). Sin lugar a dudas esta es una serie para recomendar y disfrutar ya sea por su historia o por el simple gusto de ver algo bien shonen y despreocupado, como en los viejos tiempos del mecha.
































































