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American Horror Story: Asylum (locos estamos todos, muertos habrán muchos)
El año pasado el peculiar producto de Ryan Murphy (conocido por Nip/Tuck y Glee) se convirtió en lo mejorcito de la temporada a base de una extraordinaria puesta en escena y de un guión que reempacaba casi todos los tópicos del terror, los bañaba de una generosa dosis de erotismo y presentaba el mejungue con una sonrisa inquietante. Cuando te habias dado cuenta ya te habias enganchado con la serie. Cierto es qie tenía sus errores pero si consideramos lo poco exitosas que suelen ser las series de TV de terror puro (no hay suspense que aguante una semana) AHS revitalizó el género y sin ninguna duda anunciaron segunda temporada. Pero el tio Murphy decidió subir su propio listón y anunció muy suelto de huesos que la serie volvía pero no su historia, que de hecho tendriamos a muchos de los actores de la primera pero en una trama absolutamente nueva y totalmente desvinculada con la primera temporada. Para eso, en estos tiempos, hay que tener pelotas. Y así llegamos al estreno de Asylum, la segunda temporada que como su nombre lo dice está ambientada (con belleza) en un espeluznante asilo, con una menos selección de deliciosos personajes. Por lo pronto vuelven algunos de los mejores de la primera temporada, liderados por Jessica Lange una actriz que está teniendo todo un revivir de su carrera con esta serie, mostrando su gran nivel actoral y componiendo nuevamente un personaje que vaga de lo inquietante a lo más humano con brillantez. Espero mucho de la chamba de la señora Lange. Por el lado de la estructura narrativa y la trama tenemos lo mismo que le funcionó a Murphy en la primera temporada: una línea temporal actual y otra en el pasado que explica un poco que le pasó al asilo, y nuevos personajes e historias que se irán conectando poco a poco hasta un par de episodios finales en donde todo se acomodará. Y con suerte tengamos un final tan atípico como el de la primera temporada.
Es el año 1964 y la la Institución Mental Briarcliff está en su apogeo. Dirigida por una congregación religiosa y fundada sobre lo que en el pasado fue un hospital de tuberculosos en el que murieron miles de personas, el lugar es llevado adelante con mano dura por la hermana Jude, quien se muestra como una fanática religiosa extrema llena de prejuicios y odio contra los homosexuales y los negros. En el tiempo actual una parejita de recién casados se internan en el edificio abandonado de la institución mental, como parte de su luna de miel, que se ha convertido en una visita obligada para los frikis del terror y el misterio. Pero la hermana Jude no es la mujer piadosa que alardea ser, por dentro tiene pasiones y apetitos muy mundanos que han corroido su alma que en el pasado pudo estar confundida pero ser básicamente buena, pero ahora es un ser repulsivo que busca imponer el orden y su versión de moral, desde su perspectiva religiosa a cualquier costo. Especialmente que nada cambie en su entorno a la espera que pueda satisfacer sus oscuros deseos. Y la parejita, que se ha puesto caliente dentro del asilo, no sabe que no estan solos dentro del edificio. Y lo que está con ellos ha dejado de ser humano hace buen tiempo.
American Horror Story: prohibido verla antes de dormir
Cuando leí de este proyecto me interesó tanto que decidí no leer más de él hasta poder ver su primer episodio. El terror es una de esas cosas que hay que abordar con cuidado pues es muy delicado, y la menor manipulación puede arruinar la sorpresa. Uno se pregunta por qué hay gente a la que nos gusta pasar un “mal rato” asustándonos y la verdad es que tener miedo en condiciones controladas estimula la mente y te hace apreciar un poco más nuestras vidas, por más rutinarias que sean, cuando las comparamos con ser correteados por un asesino en serie, que luce muy entretenido pero mortal. Así que con la mente en blanco y dispuesto a todo me embarqué en la aventura de Una Historia de Horror Americana… y creo que esta noche duermo con la luz prendida. No es que la serie sea particularmente ingeniosa, de hecho está plagada de los tópicos habituales del género (y algunas referencias a cintas clásicas), pero su reinvención ha venido del lado de una correcta dirección y un ritmo constante y bien llevado. Porque valgan verdades más que asustar, una buena historia de terror tiene que ser inquietante, incómoda, perturbadora; y claro, de rato en rato obligarte a dar un bote en tu asiento. Cuando uno ve una buena historia de terror se mantiene atento mientras piensa que algo está jodidamente mal en lo que ocurre en la pantalla. Visto así, esta nueva serie de TV (rara avis con este tipo de historia) cumple largamente en su primer episodio y promete, más mucho más, momentos del tipo “voy a poner pausa un ratito para asegurarme que cerre bien la puerta” o “mejor prendo la luz que me hace mal a la vista”, gracias a su eficiente trabajo en el rubro de meter miedo y fomentar las visitas al baño no programadas. Por último a rescatar el correcto trabajo de Jessica Lange, a quien no veía actuar hace mucho tiempo, que nos regala uno de los personajes más inquietantes y desagradables de la serie, que además pinta como para ser de crucial importancia. O al menos sabe lo que pasa en esa casa del cuerno.
Es un poco dificil, como ya dije, presentar una historia de terror sin caer en spoilers sin intención, pero tratemos de hilvanar un poco sin malograrla. La familia Harmon se ha mudado de Boston a Los Angeles (literalmente de un lado del país al otro) con la intención de empezar una nueva vida lejos de una serie de eventos traumáticos y dolorosos. Para ello compran una hermosa casa en los suburbios, aunque es un poco sospechoso que una casa tan linda y también ubicada esté a mitad de precio. Finalmente la corredora de bienes raices se ve obligada a advertirles que en la casa fueron encontrados los cadaveres de sus dos anteriores dueños, una pareja de homosexuales que aparentemente pelearon y uno mató al otro y luego se suicido. La muy disfunsional familia se instala y empieza a luchar con sus demonios personales tratando de reconstruir lo poco que queda del afecto entre ellos, sin saber que en las profundidades de la casa algo está muy atento de su llegada. Al igual que su metiche vecina.



































































