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Natsume Yuujinchou: yo quiero tener un millón de amigos (fantasmas, claro)
“El libro de los amigos de Natsume” es otro de los especiales animes que la señora Souma me recomienda, basada en su infalible instinto para toparse con historias que rara vez se convierten en lo más popular de la temporada, pero son sin duda animaciones que vale la pena ver y que de hecho demuestran mucha calidad. No todo debe ser agarrarse a tortazos y ver calzones. Tal es el caso de Natsume Yuujinchou, una serie basada en el manga homónimo de Yuki Midorikawa, publicado en la reconocida revista de manga shoujo LaLa. Este josei (es decir, un shoujo para público femenino adulto) es una muy perfecta pieza llena de nostalgía y reflexión, que gira en torno al significado de la amistad y las promesas incumplidas, pero en especial acerca de la soledad y de como las personas se acostumbran a ella y viven en consecuencia. De como el solitario, que lo está por ser diferente, vive con ello y como lo marca para siempre. Es además un compendio de fantasmas y demonios japoneses, tan diametralmente distintos a los occidentales, y que pueden sorprender a los que no estén demasiado familiarizados con ellos con lo alejado y variados que son, si los comparamos con los nuestros. Tan diferentes que es casi injusto nombrarlos con la simplísima palabra occidental “fantasma”. No me considero un experto en ese tema, que es realmente apasionante, pero si creo que la autora ha sido bastante cuidadosa con el trabajo de presentar a los “espíritus” japoneses y como estos se interrelacionan con el mundo de los humanos, y no por nada la historia se ambienta a las afueras de las grandes ciudades, en un pequeño pueblo en el campo, en donde aún las viejas tradiciones están presentes, donde aun hay pequeños templos para queñas deidades y las colinas o los ríos tienen espíritus protectores. O están malditos porque ahí esta anclado a este mundo algún espíritu lleno de ira o frustración. Aquí podremos ver que el mundo de los espíritus está estrechamente relacionado con el humano, que de hecho la ofrenda más común para ellos es alimento y de como hay seres buenos y malos, que además son capaces de sufrir sus propias penas y tener sus pequeñas alegrías.
Natsume Takashi vuelve al pequeño pueblo en donde vivía su abuela Reiko. Él se ha pasado viviendo por periodos con sus parientes tras la muerte de sus padres, y cada pariente lo ha soportado poco pues tiene una peculiar habilidad: es capaz de ver y comunicarse con los espíritus de su entorno. Así llega al tranquilo pueblo soleado, en un verano perfecto, y empieza a vivir su vida de adolescente normal. Pero Natsume sabe que él no es normal, que las cosas que ve no son normales. Él no odia a los espíritus, pero tampoco siente aprecio por ellos al igual que tampoco lo siente por las personas que lo rodean. Después de todo, debido al comportamiento de humanos y espíritus es como es, ha vivido su vida hasta ahora. Sin embargo todo cambia al llegar al pueblo, ya que de inmediato es atacado por los espíritus del lugar quienes lo confunden con otra persona y a la que le piden que “se los devuelva”. En uno de sus escapes rompe sin querer el sello que atrapaba a un poderoso espíritu dentro de una pequeña urnita. Aunque muy poderoso y antiguo, el espíritu tiene la forma de un maneki neko, y es él quien le explica lo que está pasando: Natsume huele igual que su abuela Reiko, quien como él tenía el poder de ver a los espíritus y vivió muy sola por esa rareza; la misma que se enfrentó a todos los espíritus de la zona y les ganó su nombre, los cuales están en un libro que Natsume tiene con varios recuerdos de su abuela. Y ahora estos espíritus quieren sus nombres de vuelta o quieren apoderarse del libro ya que con él pueden controlar a todos los espíritus cuyos nombres están ahí. Natsume decide devolver los nombres pero quedarse con los de los espíritus malvados y el gato (que tiene una segunda forma mucho más poderosa) se convierte en su guardaespaldas con una condición: si Natsume muere a consecuencia de devolver los nombres, el nuevo propietario del “libro de los amigos” será el.
Un saGATO CATurday de la suerte: el Maneki Neko (el “gato llama plata”)
De paseo por el barrio chino, uno no puede dejar de notar unas curiosas estatuas de gatos, con una pata levantada como saludando. En los últimos tiempos de hecho saludan (con un mecanismo mecánico), con unas constantes garritas que bajan y suben. ¿No los han visto? son unos gatos gorditos con la pata izquierda levantada y sosteniendo una moneda con la otra (llamada koban) y un cascabel al cuello para ahuyentar los malos espíritus. Se dice que cuanto más alta este la pata mayor será la capacidad del gato de llamar algo. Pues estas figuras son llamadas maneki neko en Japón o zhaocai mao en China y no están saludando, sino más bien “llamándote”, atrayendo la atención para que te acerques, y hay unas curiosas leyendas que explican por que hace esto el pequeño felino. La palabra maneki significa “invitar a pasar” y ya todos sabemos que “neko” es gato en japonés, por lo que la traducción sería “gato que invita a pasar” aunque la tradición japonesa dicta que el mensaje es más bien: “Entra, eres bienvenido”.
La wikipedia menciona tres leyendas que explican la aparición de este amuleto de buena suerte, pero yo solo tomaré prestada la que conozco:
Durante el siglo XVII, en la era Edo, en la época de los señores feudales, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos y estaba semi-destruido. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aun así, compartía la escasa comida que tenía con su gata, Tama. Un día, un señor feudal, un hombre de gran fortuna e importancia llamado Naotaka II fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que una gata de color blanco, negro y marrón, le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gata. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo. A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, financió las reparaciones del templo y éste prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre. Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor. Se dice que un Maneki Neko en el lugar de trabajo, el hogar o incluso una página web atrae la buena suerte y los visitantes.
Y por supuesto que habrán visto que hay varios colores de estos gatos, y eso es porque los colores significan alguna cosa, por ejemplo los dorados (los que vemos más en realidad) son para traer suerte en los negocios y los blancos son para atraer cosas buenas (para otros colores y significados revisen la misma entrada de la wikipedia). Y para cerrar el tema quiero dejarles, que coincidencia, un corto promocional de un festival de cine de fantasía en España (de la universidad de Málaga) que curiosamente es “protagonizado” por uno de estos gatos, aunque hay que decir que en su forma más siniestra y poco afortunada.



































































