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Higashi no Eden movie I: The King of Eden ¡el rey a muerto, que viva el rey!
En su momento vi la serie de TV Higashi no Eden y omití comentarla aquí en el blog porque tenía que escribir de ella en la revista SUGOI, y no quería repetirme. Fue un error tonto porque después descubrí que podía escribir en ambos lugares con una mínima variación; y por ello ahora que quiero escribir de la primera película no tengo un link para autoreferenciarme, así que con las disculpas del caso voy a tener que hacer primero un pequeño resumen general de la serie. ¿Y por qué hacerlo? muy sencillo, si no has visto la serie es imposible que entiendas esta película porque no da nada a la trama de la serie y se conecta directamente donde esta se quedó sin explicar nada de nada. Esta forma de trabajar muy común en el anime (y no he visto que se haga en otro lado) se trata básicamente de hacer una buena historia de anime y rematarla en un par de buenas películas. Un claro ejemplo fue Evangelion donde una buena cantidad de películas… en realidad tres cortadas, rearmadas, con escenas nuevas y manipuladas hasta el hartazgo eran la conclusión real de lo que vimos en la tele. Más o menos así pasa en The King of Eden, estrenada en noviembre del año pasado luego de 11 episodios de la serie de TV. Pero veamos primero de que va la serie: un poderoso hombre de negocios y político japonés decide establecer un juego para salvar al Japón de la decadencia. Se hace llamar Mr. Outside. Sin razón aparente escoge 12 personas, a los que llama “seleçao”, y cada uno recibe un teléfono especial cargado con una astronómica cantidad de dinero electrónico. Además el teléfono “noblesse” los conecta con Juiz, algún tipo de entidad (no queda claro aún si es humana, un sistema avanzado de comunicación e inteligencia artificial o la suma de ambas) al cual llaman y le solicitan cosas que pagan con el dinero de sus cuentas. La capacidad de Juiz para realizar los encargos parece ilimitada: desde accidentes de tránsito, corrupción y escándalos mediáticos hasta asesinatos y bombardeos con misiles. Para hacer las cosas más interesantes, el noblesse muestra en directo en que gastan el dinero todos los seleçao. Pero el jueguito tiene una trampa: si el dinero se acaba el seleçao es eliminado y si alguno de los jugadores consigue “salvar al Japón” los otros serán eliminados también. Akira Takizawa es uno de los seleçao y se ha borrado la memoria a si mismo, pero el juego sigue igual aunque él ya no lo recuerda. Accidentalmente conoce a Saki Morimi y junto con ella trata de reconstruir su pasado y su relación con un bombardeo con misiles a Japón, que felizmente no causo muertes; y la desaparición de 20,000 NEETs (de los cuales ya hablé por aquí). Hacia el final de la serie y ya entendiendo como se juega el juego, Akira evita un nuevo bombardeo y le pide a Juiz que lo convierta en el “rey del Japón” a lo que ella acepta. Y allí acaba la serie.
La película retoma los eventos posteriores inmediatos. Akira desaparece pero su imagen en el techo de una calesita, apuntando con su mano a los misiles en el aire se ha convertido en un ícono de los jóvenes. Lo llaman “Air King” y se ha convertido incluso en una franquicia comercial. A raíz del segundo incidente con misiles la comunidad internacional ha menospreciado al Japón, de quienes se burlan señalando que trataron de cometer un “suicidio nacional” y la otrora influyente nación ha quedado relegada del escenario mundial. La política dentro del país se ha vuelto extremadamente inestable y volátil, y solo se salvan de la total anarquía por la manera de ser ordenada que siempre han tenido como grupo humano. Todo esto ha generado un curioso efecto en el país: viven en un estado mental similar al de la post guerra, casi casi como si se hubieran despertado de un sueño y recobrado el impulso que los hizo grandes. En medio de este renacer espiritual los amigos de Akira, con Saki a la cabeza, buscan por todo el mundo al joven, a quien quieren rescatar del juego como él los “rescató” de su vida de NEET. Desde las oficinas de Higashi no Eden, la empresa de software que maneja el portal de internet de reconocimiento visual (usas tu cámara del celular, la apuntas a algo y el programa te devuelve todo los datos almacenados en el sistema relacionados a eso) tratan de dar con él. Saki tiene con ella el noblesse de Akira así que aun pueden ver las actividades de los otros seleçao y, lo más sorprendente, como Juiz va manipulando la política japonesa para tratar de colocar a un joven llamado Iinuma Takizawa como primer ministro del Japón. Bajo la premisa de que el tal Iinuma no es otro que Akira con el nombre cambiado y la memoria borrada nuevamente, Saki viaja a los Estados Unidos, en donde conoció a Akira en primer lugar, para dar con su paradero antes que los otros seleçao lo encuentren primero, ya sea para matarlo, para culparlo de los dos incidentes con misiles… o del nuevo bombardeo que uno de ellos está planeando, como su método de rescatar al Japón de la decadencia.
¡Bienvenidos a la NHK! porque a todos nos gusta una buena historia de conspiraciones…
Este anime es otra de esas joyitas que había pasado por alto sin querer y que ahora estoy recuperando con mucha expectativa. Sin embargo, su tema es bastante especial y en cierto sentido se puede decir que esta serie son en realidad dos series. Una sería una historia que te puede arrancar algunas risas y algo de “suspiro romántico” con una pareja completamente rara que parece acercarse para dejar de serlo. La otra sería una historia que retrata el problema más grave que enfrenta la sociedad japonesa con sus jóvenes: los otakus, los NEETs y los hikikomori. Y es allí en donde se me hace un lío en la cabeza porque ese problema es un problema realmente serio. La sociedad japonesa fue considerada por la UNESCO como la más tranquila del planeta, pero también es la que tiene la taza de suicidios infantiles y juveniles más alta, principalmente relacionada al tema de los estudios y a la falta de “calor humano”. La sociedad japonesa epítome de la tecnología y el bienestar se enfrenta a un grave problema: sus jóvenes están sometidos a una tremenda presión social en su camino obligatorio al éxito, y se encarga de “descartar” a aquellos que no estén a la altura de la competencia. De eso va esta serie, de ese preocupante grupo de jóvenes japoneses que fracasan en su vida personal y social y se convierten en: otakus, es decir aficionados temáticos completamente obsesionados por un tema y desconectados de la realidad; NEETs (Not in Employment, Education or Training), acróstico en inglés que señala a aquellas personas entre 15 y 30 años fracasados y viviendo vidas de “segundo nivel”; y a la forma más temible de esta desocialización que algunos jóvenes sufren: los hikikomori (palabra japonesa que significa “aislamiento”) que son jóvenes que ante su incapacidad o incompetencia para soportar el ritmo de vida que les exige su colectividad, simplemente se encierran en sus casas (normalmente la casa paterna) y pierden completamente el contacto con el exterior, a medio camino entre la ezquisofrenia, el autismo y la ansiedad social. Por eso, mientras veo esta serie que retrata muy claramente este tema, me pregunto realmente si debería reirme… o preocuparme. Emitida durante el 2006, NHK ni Youkoso! completó 24 episodios basados en otra de esas novelas ligeras que son tan populares por allá y también fue adaptada a un manga, y para darle una mirada a la serie pueden bajar los episodios desde acá, en una compresión de video algo exagerada pero visible (y rápida de bajar).
Veamos si puedo explicar la pelea de gatos que Tatsuhiro Satou tiene en la cabeza: él tiene 21 años y hace cuatro que se ha convertido en hikikomori. Aunque su caso no es extremo (a veces sale a comprar alimentos, ya que vive solo) los electrodomésticos de su completamente desordenado apartamento le hablan de vez en cuando, y él no parece pensar que eso esté mal. Ha dejado los estudios y se encerró en su cuarto desde que se convenció que todo a su alrededor son “conspiraciones oscuras”, de las cuales la peor es la de la maléfica NHK (la Nippon Hoso Kyokai o Corporación Emisora de Japón, la tele estatal de allá). Tatsuhiro cree que la NHK está transmitiendo anime porque el anime convierte a la gente en otakus y los otakus se convierten en hikikomori. La NHK crea hikikomoris. En la serie NHK significaría realmente (“Nippon Hikikomori Kyokai” osea Asociación de Hikikomoris Japoneses). Como ven, al pobre Tatsuhiro hace buen rato que le patina la azotea y sería bueno que le pongan una cómoda camisa de fuerza y lo trasladen a algún lugar más salubre y con vista a un jardín. Sin embargo eso no va a pasar porque nadie en Japón desea asumir realmente el problema y los hikikomoris están, literalmente, abandonados a su suerte. Pero Tatsuhiro si tiene algo de suerte, un día le tocan la puerta y él, metido en sus cavilaciones, se anima a abrir y se da cara a cara con una hermosa muchachita… y una desagradable señora, que mismo testigo de Jehova va tocando las puertas del barrio mostrando una revista que precisamente habla del tema de los hikikomoris. Tatsuhiro se esconde y niega todo. Al día siguiente, y luego de una orgiástica alucinación hentai que mezcla a la chica que vio y una sotana de monja, se decide a salir de su casa, buscar trabajo y con algo de suerte volverla a ver. Pero nuevamente su “suerte” lo lleva a pedir trabajo en donde precisamente está trabajando ella. Espantado, da una pésima impresión y se larga de la tienda pero deja olvidado su currículo, así que la chica se lo lleva a casa. Ella se llama Misaki Nakahara y tiene un proyecto en mente: quiere salvar a un hikikomori y el elegido para su experimento es nada menos que Tatsuhiro, quien ahora se niega pero es tarde, la muchachita de la sonrisa tierna no va a soltar su presa y Tatsuhiro va a ser salvado, le guste o no.



































































