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Leyendas urbanas 1: El niño llorón
Me gustan mucho las leyendas urbanas, esos mitos que abundan en las ciudades (y ahora en el internet) que son parte de la tradición oral de nuestros tiempos, y que pasan de generación a generación adecuándose a los tiempos. Las historias que le pasaron al primo del amigo de mi vecino. Así que para darle un matiz adicional al blog perruno voy a tratar de ir colocando algunas de estas joyitas, y nada mejor para empezar con la de este cuadro, que estoy seguro que muchos hemos visto alguna vez. Uno de estos posters estaba en el comedor de diario de mi casa durante mi infancia, y se lo podia encontrar en chifas, restaurantes y pollerias de barrio. Siempre lloroso, siempre extraño. Mi mamá solía decirme que el del dibujo era yo, y que me lo habian hecho de lo llorón que era. ¿Se acuerdan de lo que hablaba el otro día acerca de las mujeres de plástico, que me dijo mi papá? pues mi mamá es otra. Yo encontraba la foto en los chifas y me daban ganas de decirle al chino que lo sentía, que no lo iba a hacer más. Pues bien, hace unos días y durante mis habituales paseos aleatorios en la red me tope con la imagencilla de marras y me alegré de ver que ese trocito de mi infancia habia ido a parar a la red de redes. Lo que no me esperaba era descubrir que leyenda urbana que acompaña a esta imagen. Yo encontré la historia en el blog Fortegaverso y allí mencionan dos fuentes más; y es que así es esto de las leyendas urbanas: pueden ustedes pasarse un rato rastreando la historia sin conseguir nada firme como un recorte periodístico. Aquí se las dejo, con algunos retoquecitos estilísticos:
Bruno Amadio, popularmente conocido como Bragolín, es un pintor español de fama algo extraña. Nacido en Sevilla, es el supuesto creador de una serie de dibujos conocidos como los Niños Llorones. Según la leyenda, este pintor, frustrado por su nula fama como artista, habría hecho un pacto con el diablo para que sus pinturas fueran bien recibidas por la sociedad. Después de eso, realizó una serie de trabajos en los que destacaba la presencia de niños llorando. Uno de esos cuadros fue realizado a un niño que vivía en un orfanato. Más tarde, el orfanato se incendió con el niño adentro, y desde entonces se ha dicho que ese cuadro en especial adquirió el espíritu del niño. Este fue el cuadro del que más copias se reprodujeron en España y se distribuyeron al mundo. En los años 50 se dieron muchos casos de casas incendiadas donde se encontraba una reproducción de dicho cuadro, quemándose todo, incluido cadáveres, y lo curioso de todo esto es que el cuadro permanecía colgado en la pared sin un solo rasguño. Los que investigaron el caso no hallaron una explicación a este fenómeno, solo lo llamaron “La Maldición del Niño Llorón”. Según como se observe el cuadro se puede ver el rostro de un demonio en el, para ello hay que darle la vuelta 90º en sentido de las agujas del reloj. Se dice que al ver el cuadro, uno siente como el niño de ojos llorosos y mirada tierna te sigue con la mirada, se siente un ambiente que te pone los pelos de punta. Mucha gente posee este cuadro, pero dice que solo ataca a aquellos que descubren que el cuadro esta encantado, en la noche se escuchan lamentos lejanos, el niño sale del cuadro sube a tu habitación y te quita la vida, si es que no mueres antes de la impresión al ver su rostro endemoniado. Luego incendia la casa con todos adentro y borra así la evidencia de su crimen. Al parecer a este autor le gustaba hacer este tipo de juegos de perspectiva en sus cuadros de niños. Tiene otro con una niña apenada que si lo ves tumbado parece que esta muerta reposando.
¿Deliciosa historia, no? realmente fascinante como estas leyendas nacen, empiezan a moverse, se mudan de continente y perduran en el tiempo; lo cierto es que Bruno Amadio si existió y que si hizo una colección de “niños llorones”, pero el resto es solo un mito, quizá creado realmente por el propio autor para popularizar su obra. Por cierto, ¿leyeron eso de que se puede ver al diablo en el cuadro? ¿VOLTEARON LA CABEZA EN 90 GRADOS? (ojalá que no se me incendie el blog por andar hablando de estas cosas. Toco madera).

































































