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La Operación Gatito Acústico (teorías de conspiración felinas)
Mi amigo Gato Techero (otro fan de los gatos conocido) me pasa este link de la wikipedia. Me resulta curioso a la vez que indignante, pero no puedo evitar reirme un poco de como acabó todo este asunto de la Operation Acoustic Kitty. Tampoco puedo evitar pensar que me estan tomando el pelo. Les explico: la CIA, la Agencia Central de Inteligencia (que como demostraremos no es tan inteligente) tuvo la genial idea, en plena Guerra Fría, de idear un sofisticado sistema de espionaje con el cual invadir edificios y poder escuchar tranquilamente las conversaciones ajenas. Para ello se les ocurrió preparar un gato para que se infiltre en los edificios y simplemente se siente cerca de las personas que estén conversando. Ya desde el saque y como concepto es bastante absurdo. Lo indignante de este rollo es que para que el gato sirva a estos propósitos fue sometido a cirugía, implantándole un transmisor y usando su cola como antena (?). Si, lo se, a estas alturas de la historia uno se pregunta que de cierto hay en esto, pero vamos ¡está en la wikipedia, no puede ser mentira! (!). Sigamos entonces, como rápidamente descubrieron los que estaban a cargo de esta operación adiestrar a un gato es una tarea que linda con lo esotérico y pronto descubrieron que el gato puesto ante la elección de buscar algo para comer o servir a su país atendía a su estómago en el 100% de los casos. Nueva e indignante operación para anularle al gato dicho reflejo. Un tal Victor Marchetti, a quien la misma wikipedia presenta como un ser humano de verdad y un ex oficial de la Agencia Central de Inteligencia comenta al respecto: “Ellos hacian un tajo y abrían el gato, colocaban baterías en él y las conectaban. La cola era usada como antena. Crearon una monstruosidad. Lo probaron una y otra vez. Encontraron que el gato podría abandonar el trabajo cuando sintiese hambre, por lo que pusieron otro cable dentro de él para anular eso (la sensación de hambre)”. Ahora se que mi desagrado por entidades metiches como la CIA no es infundado.
Lo cierto es que el proyecto avanzó, tomo cinco años completarlo (de 1961 a 1966, ¿cinco años para entrenar a un gato?) y costó unos viente millones de dólares pero al fin tenían al tecnogato listo para su primera misión, la cual era irrumpir en un edificio de Washington en donde se había descubierto un escondite de espías rusos. El gato de los 20 millones de dólares fue liberado en las cercanias del edificio ¿y qué creen? un taxi atropelló al pobre micho unos cuantos minutos después, matándolo en el acto. Pobre gato. Cinco años entrenándolo y a nadie se le ocurrió enseñarle a cruzar la pista. Tras este incidente y con todos los problemas que significaron crear uno solo de estos gatos la CIA abandonó prontamente el proyecto. Lo curioso (y sospechoso) de todo esto es que en 1966 se estrena la película The Spy with a Cold Nose que trata exactamente de lo mismo salvo que en vez de un gato tenemos a un perro espia. Que no muere atropellado, por cierto. Luego de leer todas estas cosas solo me queda preguntarme cuan saludable puede ser leer la wikipedia a veces, y fiarnos de ella. Me pongo a buscar las referencias del artículo. La principal me lleva a Damm Interesting, un blog realmente “interesting” que guardo para futuras referencias, y en ese blog encuentro un supuesto PDF de un documento oficial que menciona este proyecto fechado en 1983. Muestra solo dos páginas de un dossier de 67. Las otras dos referencias son una entrada al iMDB para la película El Espia de la Nariz Fría y un artículo de un periódico. ¿Suficiente? ni de broma. No me quiero quedar con la duda de si todo esto fue realidad o quien sabe que concatenación de extraños eventos llevó a la creación de esta historia, la cual rebotó con ganas por el internet desde, según veo, el 2001. Sigo leyendo y llego hasta esta entrada en Gizmodo, en donde explican que estos datos salen de un libro llamado Spycraft, escrito por Robert Wallace y Keith Melton. Buena la vuelta que me he dado, pues ahora para saber de donde lo sacaron ellos tendría que leer ese libro ¡y no lo voy a hacer (ni siquiera se donde encontrarlo)!

































































