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Los polos que todo otaku quiere tener (y que tu familia y amigos odiarán)
¿Qué es lo primero que todo fan de algo hace? simple: comprarse un polo de aquello que le gusta. Yo tenía un polo de Evangelion, otro de Faye Valentine y me mandé a hacer un par más. De hecho, yo diseñé las ilustraciones que quería, con sus logitos, letritas y demás. De hecho ahora ando con un polo de Terry Pratchett que mi siempre amada señora Souma preparó en secreto como regalo de cumpleaños. Pues bien, de los mismos creadores de las almohadas dakimamura y los calzones shimapan llega ahora unos curiosos polos que… bueno, se nota bastante claro que muestran, lo que no deja de ser extraño es que un chico decida ponerse un polo donde resaltan un par de pechos inmensos. ¿Enseriously hay quienes se pongan algo así? creo que sería una otakada múltiplicada a la “n” potencia.
ChanXco, Nagayori, Ponnetsu, Red Juice Graphics y Saburou: artistas para todos los gustos
Paseandome por Sankaku Complex vuelvo a recopilar, después de buen tiempo, a cinco dibujantes-ilustradores de los muchos sueltos que hay en el mundo, demostrando una gran dosis de talento y estilos dispares (pero a su manera igual de efectivos). Como de estos cinco señores encuentro relativamente poco material los junto aquí para que los conozcan, disfruten de su trabajo y descubran, al igual que yo, que temas como “entry-suit-super-apretado”, “gato-bonito”, “chica-con-orejas-biologicamente-incorrectas” y “me-gustan-las-vocaloid” parecen ser temas recurrentes en esta generación de artistas.
ChanXco
En el caso de Chan-ko (dice que así se pronuncia ChanXco) tenemos a un ilustrador conocido por sus trabajos con las vocaloid y que de hecho forma parte de un grupo de música para vocaloid llamado Zaneeds, liderado por el compositor Zanio. Obviamente el forma parte de este equipo como su ilustrador principal. En el medio vocaloid se lo reconoce por sus chibis (hay un par en la galeria). Tiene website oficial, perfil en Pixiv e incluso una cuenta en twitter.
Nagayori
Nagayori es el tipo de artista que me gusta: colores fuertes, contrastados, mucho movimiento, un fenotipo bien trabajado y mucho detalle. Osea, clásico entre los clásicos, algo aburrido quizá, pero cumplidor. Y con su gota ecchi para no desmerecer. En el caso de Nagayori la cosa ecchi va desde “inocente” a “apaga todo que viene mi mamá”. De eso también hay en la galeria un poco, si tienen paciencia de buscar. Como muchos artistas amateurs o semi-pro hay muy poco información de su vida personal, así que en el caso de Nagayori solo tenemos su perfil en Pixiv.
Ponnetsu
“Ponnets” es un fan de Playboy. O al menos debe serlo, si tomamos en cuenta todas las chicas con orejas de conejo que pueblan su imaginación. Puede que Ponnets sea el más bajetón de estos cinco ilustradores que vemos aquí, principalmente porque se mete de lleno en el convencionalismo y las poses de manual. Y él admite que su trabajo publicado por él es en cierta manera “prácticas” para sus trabajos por encargo. Creo que si se travería un poco más y se soltará sería muy bueno en lo que hace. Como para remarcar de que va su rollo su web oficial se llama e-bunny y su perfil en pixiv es este.
Red Juice Graphics
Y hablando de arriesgarse tenemos a RJG (o Shiru para los amigos) quien tiene un estilo claramente propio el cual desarrolla en un ambiente futurista o musical, pues es otro fan de las vocaloid. Da gusto toparse con un artista que trata de desmarcarse de los Ponnets o Nagayori que pueblan el mundo de la ilustración, en busca de un arte propio (aunque yo le encuentro cierto parecido a Mamoru Nagano). Shiru-chan… err… Red Juice Graphics consiguió popularidad cuando uno de sus dibujos de la vocaloid Hatsune Miku (el número 15 de la galería) se convirtió luego en una muñequita de PVC. De él tenemos su página web oficial, su devianART y su perfil en Pixiv.
Saburou
Y finalmente lo que le gusta al público culto y sensible: harta carne. De Saburou, al margen de las notables redondeces que pueblan a sus protagonistas femeninas, y la también notable ausencia de ropa, me gusta la manera en que colorea, forzando cierta luminosidad en las zonas de sombra, pero de una manera agradable. He visto pocas veces ese detalle y siempre me ha gustado y Saburou lo usa muy pero muy bien. Admito que fue lo segundo en lo que me fije de su trabajo. De tremendo mañucazo tenemos su perfil en Pixiv.
Almohadas para “abrazar”: cuando quieres hacer otakadas hasta dormido
Las llaman dakimakura, literalmente “almohada para abrazar” y son otra de esas raras cosas que tiene el anime en exclusiva. O al menos yo no he visto nunca una de estas con la Mujer Maravilla, por ejemplo. La idea es muy sencilla, escalofriantemente sencilla: ¿cansado de no tener novia y dormir en una cama fría? ¿o que las chicas de verdad no sean tan hermosas como las chicas del anime? ¿con ganas de abrazar a alguien en la oscuridad de la noche? pues bien, una de estas almohaditas es la solución a todos esos problemas. En Japón estas almohaditas que vienen con un estampado de tu personaje de anime favorito (ojo que también hay para chicas) se venden como pan caliente y son varias las compañías que se dedican a ello, de hecho no hay mucho que hacer, es solo tela e impresión en ella (¿derechos de autor? ya les hablaré otro día del doujinshi y como se lo toman por allá). Por lo general solo te venden la fundita y la almohada (o el relleno que prefieras) va de tu cuenta. La idea por cierto, es ponerle un relleno “blandito” dada las circunstancias a las que va a ser sometida la almohada. De hecho, las condenadas almohaditas ya se venden en diferentes tamaños, para que tenga más o menos el tamaño del personaje que has escogido. Por lo general viene impresa por ambos lados, por un lado una imagen “zanahoria” o tierna del personaje (que te recibirá por las noches, sonriéndote desde tu cama) y por el otro una imagen todo lo ecchi que se pueda necesitar para, digamos, “otros fines” (¡Dale vuelta! ¡Dale vuelta!). Me pregunto si serán plastificadas… porque sino no van a durar estas pobres fundas. Con muchas almohadas puedes inclusive fundar tu harem de chicas de anime y cumplir el añorado sueño de meterlas en tu cama. Veamos ahora unas muestras de las tan dichosas dakikamura, aunque en este archivo pueden ver muchas:
Ahora bien, como es lógico pensar una almohada no tiene la forma adecuada y puede que determinados pervert… consumidores necesiten mucho más que la simple imaginación para conseguir su objetivo de ponerse a tono con la almohada. Pero cuando no, pueblo industrioso y emprendedor, los japoneses ya están saliendo con unas almohadas especiales cuya forma ayuda en ese problema. Teta en japonés se dice “oppai”. Véanlas ustedes mismos:
Así puestos, como ya dije se venden muy bien las almohadas dado que los otakus (que obviamente son las que las compran) tienen problemas de socialización y no consiguen novia así nomas por lo que en el tema de las dakikamura ahora incluso se organizan eventos, para vender estos productos o son infaltables en cuanta convención de anime hay. Los precios varían dependiendo del acabado o si están plastificadas o no… mentira, eso es broma, pero sigo pensando que no deben durar mucho, entre los 15 o 20 dólares (solo la funda, la almohada es aparte). Por mi parte siempre me he preguntado porque no se ponen de moda por acá, probablemente se deba que otaku o no, es muy común que los jóvenes japoneses abandonen el hogar paterno pronto y se vaya lejos a estudiar o a vivir, mientras que en este lado del mundo más bien los círculos familiares se expanden y los hijos van a vivir con sus esposas a la casa de sus padres. Así que si tienes 30 y pones una de estas almohadas en tu cama, lo más probable es que tu madre la bote por la ventana apenas se cruce con ella. Si la memoria no me falla, una feria de dakikamura hace unos años en Japón se presentó como “The Anti Valentine Day”, y bueno… si no tienes novia, y no sales el 14 de febrero (en el caso de Japón es más bien si no recibes chocolate) pasarte dicho día encerrado en tu cuarto, y dándole todo un sentido nuevo a la expresión “abrazado a tu almohada” debe ser de lo más patético. Así son estos eventos, ferias, convenciones o como se les llame:
No podía faltar el detalle sórdido y cochambroso en este intento extremo y desesperado de llevar algo de acción a tu cama. Un chico coreano, llamado Lee Jin-gyu, protagonizó una boda con su dakikamura de Fate Testarossa, personaje de la serie Mahou Shoujo Lyrical Nanoha. Lo realmente patético de todo este vacilón es como se lo tomaron los medios coreanos: le dieron absoluta cobertura al evento. No me queda la menor duda que estamos nuevamente a un caso de desmedido afán de figuración (más que de otakismo puro) como ya vimos la vez que un sujeto juntaba firmas para casarse con un personaje de anime, o el otro extraterrestre que se casó con un personaje de un juego de citas (gracia, que según se supo después, le costó trabajo, esposa e hija). Más info y unas deliciosas fotos en Ramen Para Dos. Después de todo esto, el querer un edredón con el logo autobot al centro ya no me parece tan friki de mi parte.







































































