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Salud y Educación Física para Treintañeros: uno de esos animes que uno no puede creer que existen
Llevaba un par de años topándome con una curiosa expresión japonesa que afirma que “si un hombre llega virgen a los 30 años, se vuelve mágico” (lo cual, a primera vista pareciera interesante, EXCEPTO por lo de la virginidad requerida). Ya saben, es una de esas frases que el folklore popular acuña y que luego se echan a rodar por el mundo, y de las que en español hay muestras tan divertidas como “soltero maduro, maricón seguro”. Yo me topaba con ella en diferentes lugares como mangas o blogs de cultura japonesa actual, pero sin que pudiera nunca encontrar el origen de tal afirmación, lo cual es lógico ¿no?, después de todo solo es un decir popular. Pues bien, mucha seria mi sorpresa al toparme con un anime que hacia referencia directa a esta frase… y la curiosidad pudo más, y al final como suele ser en estos casos, simplemente me quemé. Es decir, me imaginaba que iba a ser una comedia adulta (lo que me interesó) pero no pensé que podría ser a la vez tan idiota, y no es que no me haya reido en algunos pasajes, sino que simplemente la historia carece de cualquier orden o equilibrio y es exageradamente explícita cuando no debe y bastante pacata cuando si debe, lo cual tiene que estar mal. Y esto se nota especialmente cuando la comparo con, por ejemplo, B gata H kei que era una comedia adulta romántica en la que todo giraba en torno al sexo pero que cumplía largamente con ser entretenida por si misma y no por los chistes y situaciones sexuales. Ese es el problema de 30-sai no Hoken Taiiku: nunca consigue ser entretenida, solo consigue ser “ecchi” y la mayor parte del tiempo es chirriante; y en algunas otras grosera, que es lo que pasa cuando un tema como el sexual es tomado a la ligera, pensando que cualquier pachotada que incluya una mención al culo, tiene que ser graciosa.
Hayao Imagawa vive en un edificio de solteros, es programador y con 30 años es virgen. Absolutamente virgen. Esto puede parecernos raro a los sudamericanos (y puede que al resto del planeta también) pero en Japón no es tan extraño. Hayao se lo ha tomado con resignación y… “soluciona su problema” con la plástica ayuda de Momoko-chan, su fiel compañera inflable. Hasta ahí la vida de Hayao no pareciera tener mayor sentido (estoy seguro que no lo tiene) pero un día Hayao conoce a Daigoro, quien se presenta a si mismo como un Dios del Sexo, quien ha sido enviado con la misión de hacer que Hayao pierda el invicto, así sea con el propio Daigoro. Wacala. Ante la perspectiva de ser obligado a iniciarse en las artes de la cama con el pervertido de Daigoro (o con Macaron, su hermanito menor y propenso a vestirse de loli) Hayao escoge como víctima de su entusiasmo a Natsu Ando, una tímida bibliotecaria de treinta años que también es virgen ¿y qué creen? también tiene ayuda divina en el tema de la pronta inauguración del local.

































































