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El tremendo Satoshi Urushihara (¡Sensei!)
Corrían (apurados) los últimos años de la década de los noventas. El anime y el manga eran una rara avis, que un montón de “rara bichus” tenían como hobbie. En ese entonces aún escondías culposamente tus mangas y lo que mandaba era el VHS pirata comprado en Polvos Azules (que en ese entonces quedaba al lado de palacio de gobierno) en el único puesto de anime disponible: donde “el charro”. Si chiquillos, ahora es recontra fácil ver todo el anime que les de la gana, pero en los noventas había que latear como vagabundo hambriento para encontrar un cochino (literalmente) manga de “cualquier cosa” completamente en japonés en el hueco que quedaba a la espalda del parque universitario. Por ese entonces donde el charro el único hentai era New Angel de U-jin (de quien hablaré luego por aquí), la única película era Akira y todo lo demás eran grabaciones de la tele de Robotech y Cobra. Y si tenías mucha suerte compartias el material de algún amigo al que le podían traer cosas de Estados Unidos, y si eras mucho más suertudo aún, en esa colección podrías encontrar alguno de los artbooks de Satoshi Urushihara.
Urushihara era “dios” en ese entonces. Y aun sigue siendo un ilustrador y mangaka destacado y reconocido en todo el mundo, pero en ese entonces implantó un estilo de “belleza anime” con sus chicas de hermosos ojos y muy característicos (diría inimitables, pero la verdad es que medio mundo se los piratea) acompañando a una nariz que vista de perfil era francamente particular; chicas de pezones de detalles milimétricos y de vello púbico del mismo color que el pelo de su dueña. Esto es verde, rojo, morado, celestito o color naranja huando. Se rumorea que algunas veces sus chicas eran rubias, morenas y pelirrojas, pero eso solo es un chisme malintencionado. Por ese entonces los escáneres eran un lujo muy lujoso (además de una resolución pobrísima) y no habían inventado la fotostática a color barata. Así que no te quedaba más que mirar y mirar el Cell Works o el Urushihara Satoshi Illustration Collection Venus que alguien tuviera en su colección personal. Ah, los buenos noventas fueron una época muy divertida para ser fan del anime en el Perú.































































