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La Teta Asustada: ni susto ni teta… (y con el debido respeto que se merecen…)
Estoy remoloneando buen rato con el rollo de escribir acerca de La Teta Asustada. No es que lo que vaya a decir sea lo más interesante que se haya dicho en este tema, pero hay tanta teta estos días en la tele, tanta gente diciendo cosas, tantos comentarios desatinados o precisos, que me pregunto si aportaré en algo con lo que diga o si solo voy a pasar a formar parte del ruido de fondo que La Teta le ha introducido en nuestras vidas. Todo es teta. Y los días previos al Oscar fueron peores. Al final todos vimos un montaje en el diario El Chino de la cara de Magaly Solier con el torso desnudo de un despampanante par de tetas. Creo que ahí tocamos fondo y debimos ser descalificados por límite de fouls. Los peruanos tenemos nuestras cosas sorprendentes, pero nuestra habilidad de armar relajo y caer casi siempre en el rídiculo debería estar en el libro de los records Guiness. He arrancado este comentario hace buen rato y aun no he dicho nada de la película en si; y es que resulta que para nosotros los peruanos la lectura del fenómeno La Teta Asustada se produce de diversas maneras: una cinéfila, una social, una chonguera… casi tantas formas de verla como peruanos somos. Pero hablemos de cine mejor: Fausta es una sumiza, tímida y apocada mujer, hija de la violencia terrorista. Literalmente, pues fue concebida durante una violación. Ella y su madre viven en Manchay, en casa de su tio, un barrio humilde que alberga sin embargo a gente que trata de hacer su vida llevadera en medio del agreste arenal. Para su familia Fausta está enferma y por eso su caracter es tan retraido, dicen que ella tiene “la teta asustada” es decir que su madre le transmitió el miedo por la leche y que debido a ella su alma se fue de su cuerpo y se escondió en la tierra. La verdad es que Fausta esta traumatizada a tal grado por la violación que sufrió su madre que ha decidido introducirse una papa en la vagina para de esa manera evitar ser violada también, en caso de no poder oponer resistencia. Ella cree que hace bien, su madre le contó que hizo lo mismo y vive en un mundo de miedo y silencio, cantando para acompañarse y sobretodo para dejar salir lo que siente, lo que la consume. Pero un día la madre de Fausta muere y esta pierde el mayor vínculo a la realidad y la fuente de todos sus problemas. En contra de la opinión de su tío Fausta se niega a enterrar a su madre en el patio de su casa a falta de dinero para un mejor lugar, y más bien se propone llevarla de vuelto a su pueblo, pero para ello nuevamente lo que necesita es dinero, “mucho dinero”. Así Fausta debe salir del cascarón donde habita y enfrentarse a la realidad en busca de los medios necesarios para transportar a su madre, al mismo tiempo que tendrá que controlar sus temores y sus traumas mientras vive en una ciudad que la recibe con los brazos cerrados y la puerta con candado.
Como película en si, La Teta Asustada hace un correcto uso de los tiempos lentos y pausados configurando una atmósfera íntima y asfixiante como si todos estuviéramos atrapados en el mundo del miedo en que vive Fausta. Sin embargo la cadencia de la película empieza a volverse pesada más allá de la mitad al mismo tiempo que el interés no parece aumentar. Del mismo modo las canciones en quechua se gastan con el uso reiterativo y en un momento dado he sentido casi que estaba viendo un musical (¿es La Teta Asustada un musical?). De tan digna y tan “dramática” La Teta termina por volverse acartonada y a Fausta dan ganas de patearla para que reaccione. Una película aparte parecen ser los eventos que rodean la historia y por los que transita Fausta pues Claudia Llosa estudia con su cámara la dicotomia huachafo-esfuerzo de la clase más pobre peruana, la cual simboliza el deseo de superación a partir de pequeños rituales que terminan siendo distorsionados hasta el ridículo, solo por garantizar la “auto afirmación”. Así vemos el contraste entre la enorme cola del vestido de novia (con una contrayente que desea agrandarla un par de metros más) y el suelo de tierra, el niño sudado y el perro sucio que amenazan su virginal blancura. La película parece decirnos: “si, vivo en la zona más pobre de la ciudad pero si quiero una cola para mi vestido de cuatro metros para sentirme valiosa así será”, a mi me bastó esta secuencia para saber el derrotero de toda la película, aun sin conocer más la historia de su protagonista.Siguiendo con mi ejemplo todos los eventos de la boda son chirriantes, excesivos, “pacharacos” y coloridos. Y debido a esto y detalles similares que “retratan nuestra cotidianidad” es que Claudia Llosa ha recibido encendidas críticas acusándola desde vender una imagen incorrecta del país hasta a manipular los sentimientos del espectador con unas imágenes impostadas y exageradas. Ignoro si Clauida Llosa quiso hacer eso, pero la verdad es que de camino a mi casa me basta con mirar por la ventana de la combi para ver La Teta Asustada en vivo y eso quiza explique el que La Teta no haya sido en Lima el taquillazo que supuestamente debió ser luego de ganar el Oso de Oro en la Berlinale. Es lógico, no es una película para el gran público, no es cine palomitero de fin de semana con la novia, y nos pone frente a una “supuesta” realidad que “supuestamente” vemos todos los días porque es nuestra. Entonces ¿por qué pagaría la gente por ver algo que le sale gratis si mira por su ventana, prende la tele en el noticiero o sale a la calle a participar de una yunza de carnavales? No es el tipo de película que quieres ver si vas a gastar en una entrada al cine. Pero no he respondido la pregunta capital aún ¿me gustó? simplemente no. Y no me gustó porque no consigue sostenerse sola, porque se enreda en sus devaneos socio culturales a ratos dejando doblemente huérfana a Fausta y por que en el fondo si parece decirnos que la gente de esta película es bruta por no saber que una papa dentro de un medio húmedo como es un utero va a seguir creciendo tal cual estuviera en tierra fértil. Yo me pregunto: tan poco cine hacemos en el Perú y tantas veces nos repetimos a nosotros mismos ensalzando la violencia terrorista, la pobreza marginal y la extravagante idiosincrasia peruana. César Hildebrandt la crítica con violencia, con rabia contenida casi como si la condenada papa se la hubieran metido a él en el culo. Esconde la visceralidad de sus opiniones aduciendo razones más profundas que el derecho que deba tener o no Llosa para interpretar la realidad peruana bajo la patina de “fallas de cine”, pero no nos engañemos al Chato le llega al chopin la película y le baja el nivel a la discusión, callejoneandola. Otro que le da duro a la película es el director de Correo, Aldo Mariategui, y Beto Ortiz, el fenecido conductor de Enemigos Íntimos, se alza como adalid de la peruanidad y se lanza en una defensa más tóxica, más sesgada, más clasista y mas intolerante que aquella que supuestamente rebate. Al final La Teta más que acercarnos nos ha separado, pero es que tampoco es trabajo del cine dar lecciones de moral y ética.
The Oscar goes to… (edición “La Teta Asustada”, acerca de si la teta nos podrá dar un susto)
La pregunta de moda entre los círculos de cinéfilos es si la Teta Asustada puede ganar o no el Oscar, en base a sus virtudes y defectos. Mientras tanto el ciudadano de a pie espera con expectativa que gane si o si “por que si se puede y viva el Perú”. ¿Podrá Claudia Llosa encumbrarse un poco más y traernos la primera estatuilla dorada al Perú? es cosa de pensar un poco y poner los pies sobre la Tierra para respondernos con sinceridad: las posibilidades existen pero no están a nuestro favor. En contra de la percepción con que la siempre entusiasta prensa nos ha estado bombardeando estos días La Teta… no es ni de broma la favorita al galardón, que más esta inclinado a ser entregado a la alemana “Das Weiss Band” (La Cinta Blanca) y la argentina “El Secreto de sus Ojos”. Con respecto a esta última ya tuvimos un campanazo de alerta, que debió ser mejor difundido pero que a que la prensa ignoró, porque no formaba parte de la emoción del momento (y sería muy aguafiesta): en la reciente premiación de los Premios Goya (el Oscar español) ha sido El Secreto… el ganador y no La Teta… siendo está última una coproducción peruano-española. No es bonito de decir justo hoy, pero aunque se ganó la respetadísima y muy culta “Berlinale” el Goya es un premio un poco más al estilo Oscar (mediático, “populachero” y con tendencias emotivas) y ahí el sólido drama de El Secreto… se impusó sin vueltas. Segunda cosa que debemos decir es que El Secreto… es la película más taquillera de todos los tiempos del cine argentino (entiéndase en general, es decir compitiendo con los blockbusters gringos), algo que no podemos decir de La Teta… que no le fue mal por acá, pero que por ejemplo no se iba a estrenar en salas peruanas y si se estrenó fue porque ganó la Berlinale. En ese sentido concuerdo con mi amigo IAQ (“Big Boss” de Sugoi) cuando dice en esta crítica que llamar “pequeña película” a La Teta… no es menospreciarla, sino pornerla en su contexto: las películas hablan de grandes epopeyas, increibles historias, profundos dramas o como en el caso de La Teta… de la cotideanidad de las personas, de pequeñas vidas con pequeños grandes problemas, en cierto sentido (y salvando las distancias) Claudia Llosa compone una película de “perdedores” muy al estilo de las maravillosas cintas de “vidas malgastadas” de Clint Eastwood. La Teta… es por tanto una pequeña historia urbana, una mirada curiosa a un personaje que pasaría desapercibido si no fuera porque Claudia decide contarnos su historia. ¿Y por qué digo eso? por que a Hollywood le gusta el ruido, la sonoridad, los golpes impactantes que los dejen atontados en sus asientos y la película compuesta por Claudia Llosa es de corte más intimista, mas sencilla (con menos presupuesto) casi casi a ratos “la más misia de todas”. ¿Y eso que tiene que ver? pues pensemos un poco en como se elige la ganadora final: es una votación en la que participan los miembros de la “academia de cine”, la cual está formado por todos sus miembros: críticos, directores, periodistas, actores… y todititos los del staff técnico. Cada luminito, sonidista, editor y demás chambas satelites en una película va a participar con su votito (los “Oscar técnicos” son un mundo aparte). Por otro lado, es también muy claro que “Mejor Película Extranjera” no es de las principales categorías de la premiación, de hecho algunos de los “Oscar técnicos” como efectos especiales, tema principal, musicalización y vestuario suelen tener mayor atención mediática que estas cinco películas que “casi nadie ve” en la academia. No por nada se menciona que en esta categoría suelen votar los miembros de mayor edad… que tienen tiempo para verlas.
Sin embargo todas estas “debilidades” mencionadas hasta el momento en torno a La Teta… son curiosamente también sus mayores fortalezas. De las cinco nominadas: La cinta blanca (Alemania), Un profeta (Francia), El secreto de sus ojos (Argentina), La teta asustada (Perú) y Ajami (Israel) puede que la peruana sea la de menor presupuesto y acabado. Quizás Ajami podría quitarle esa posición. Todas las demás son en ese sentido más “convencionales” y nuestros competidores principales (la alemana y la argentina) demuestran un nivel de producción largamente superior. De la misma manera las historias dramáticas que retratan son un tanto más “artificiales”, mas recreadas que originales, mejor elaboradas, mientras que la descarnada realidad peruana mostrada en La Teta… luce más auténtica, más real. Yo no he visto La Teta Asustada por lo que no puedo decir en este momento si es una buena película o no, pero si puedo preguntarme como recibirá Hollywood una película de sus características. La academia es voluble, las votaciones recaen en muchas personas con muchos puntos de vista… puede que una película con matices “autóctonos e indígenistas”, en la cual el esfuerzo reemplaza al dinero y que se lleva adelante porque un pueblo entero se presta para trabajar gratis de extras, y que muestra una colectividad que parece vivir sobre un eterno fondo marrón, una película que muestra descarnadamente (una vez más, joder) nuestro lado más “humano”, nuestro lado más “huachafo”, del que todos los que hablan de La Teta… parecen querer omitir comentar a pies juntillas (porque tendriamos que admitir que si somos así), tal como nadie habla del primo retrasado mental que todos tenemos en algún lado de la familia, y que considero es la razón por la cual la taquilla de la película en el Perú no fue la esperada (hartos de ver en el cine cosas que vemos todos los días camino a nuestras casas por las ventanas de la combi); termine por enternecer a la academia y el Oscar nos llegué como una estrellita en la frente como un premio al esfuerzo, digiriendo la densa historia de la “maldición” de Fausta, al mismo tiempo que gozan de la completamente sicodélica boda en los cerros con gigantografía de cataratas incluida. Puede que sea eso, “el corazón del Perú profundo” latiendo expuesto a las miradas, lo que los anime a votar por la pequeña guerra personal de Fausta, antes que por las lujosas (en comparación) películas argentina y alemana, ya que estas vendrían a ser “más de lo mismo”. Yo quiero que gane esta película, y la verdad no me importa si es buena o mala, o si le parece mala a un grupo de peruanos porque no les gusta lo que ven. No me importa, quiero que gane, porque nos merecesmos algo de alegría, porque una vez más una mujer peruana sacará la cara por un país entero, porque tengo mi lado patriotero inevitable y ya que hace decadás que no puedo gritar un gol peruano en el mundial, va a ser un tremendo tónico para la moral nacional ver a Claudia Llosa y a Magaly Solier (que no es santo de mi devoción) darle las gracias a la academia por haberlas elegido. Y después de eso a festejar.
Historia de una Teta Asustada

Ser peruano es a veces tan divertido… estoy seguro que cuando la directora Claudia Llosa, Magaly Solier y el resto del equipo de “La Teta Asustada” partieron rumbo a la Berlinale de este año, aparte de sus familias, los hardcore cinéfilos del país y los pocos que vieron la breve mención en los noticieros nadie sabia de dicho evento, del azaroso viaje, ni mucho menos se imaginaba de su improbable resultado. Estamos tan acostumbrados a perder. Y ahora, hoy, Claudia Llosa y su gente han entrado fácil a la historia del cine peruano en un lugar que va a tardar mucho en ser cambiado: sin ninguna duda el Oso de Oro de La Teta Asustada como Mejor Película, es el premio más importante que tiene el cine peruano en sus palmares. El segundo sin duda es el premio de la crítica a la misma película en el mismo festival (el premio FIPRESCI). Y no hay más nada que decir.
Y ahora viene el regreso a casa con olor a multitud, las entrevistas, los especiales y de seguro un gran estreno por todo lo alto, con bombos y platillos. Se nos viene la “tetamanía”. Y es que así somos los peruanos, no te hacemos la taba cuando vas para no hacer roche, pero si ganas cuando regreses quiero estar en la foto contigo. Y… bueno… puede que no este del todo bien, pero me alegro que nuestra sufrida colectividad tenga algo de que alegrarse, algo que nos haga sentir bien… algo que nos convenza de dejar al fútbol como la pasión de multitudes. Que no son lo mismo deporte y cine, pero veamos quien nos trae las satisfacciones. Lo mejor de todo: el cine peruano siempre de capa caída va a tener su momento de gloria. Eso es bueno. ¡Y yo también quiero salir en la foto!
Antes de continuar, una miradita al trailer:
Dicen los entendidos del cine europeo, que la Berlinale de este año no ha estado buena. Que será recordada por su mediocridad. Que desde el inicio del festival la Teta era la favorita porque las demás eran malas. Si eso ayudó a la Teta no me interesa. Ganó y se siente bien. Pero veamos de que va: Fausta es una de las muchos jóvenes peruanos que vieron su vida destruidos por la actividad terrorista. En particular Fausta lucha contra el trauma de la violación de su madre. Cuando su madre muere, Fausta querrá llevarla de regreso a su tierra para que sus restos descansen ahí. A todo esto se agrega el mito raíz, nuevo folklore peruano, que da nombre a la película: las mujeres traumatizadas por la violencia, violadas y destruidas, transmitieron ese sentimiento a sus hijos al amamantarlos dejándolos sin alma por el susto. Ahora es turno de Fausta para redimir el pasado o seguir siendo quien es, preparándose para el viaje de retorno al lugar que es también origen indirecto de sus problemas.
Ahora nos toca la conferencia de prensa previa a la entrega del premio, son 49 minutos del Perú haciendo lo suyo en Alemania:
Esta coproducción peruano-española es la segunda película de Claudia Llosa (radicada en España), así que me imagino que la directora debe estar en el cielo en este momento. Llevarte uno de los premios (serios) más importante del mundo del cine en tu segundo trabajo debe ser una experiencia que no tiene palabras. Bien por ella, bien por su equipo, bien por nosotros. Y empezando desde hoy domingo (día posterior a la entrega del premio) tendremos Claudia Llosa y La Teta Asustada más que de sobra en la tele. Pobre los programas de noticias dominicales, este premio les ha cambiado por completo la emisión… por que hay mucho que explicarle al televidente promedio que desea alegrarse pero le faltan los detalles ¿que es la Berlinale? y ¿por qué fuimos allá? es un buen comienzo. El papá y el tío de Claudia deben estar muy orgullosos. Y ya tendremos tiempo de verlos a ellos opinando, también.
Y para cerrar el video del momento de la entrega. Momento histórico, disfrútenlo… (escuchar hablar en quechua a Magaly Solier es sentir que algo muy antiguo le habla a algo muy profundo en el corazón):
(Felicitaciones a la gente de Cinencuentro por la extensa cobertura a la participación y el premio, en la que me estoy basando para este post. Y las felicitaciones por el justo premio que Peru.21 les entregó como mejor blog de cine en el Perú. Yo todavia sigo sin creer que ganamos en el Festival Internacional de Cine de Berlín).



































































