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Damas en Guerra: los mejores amigos son el infierno
Sin mucho presupuesto, ni caras conocidas, pero con un guión bien planteado y un cast correctísimo y bien metido en sus papeles; un director eficiente puede anotarse uno de esos golazos extraños que hacen tan entretenido arriesgarse con una película que no tiene “cartel”, pero si mucho ángel, una de esas impresentables comedias que aparecen de vez en vez, gracias a quien corresponda. La señora Souma me propone una comedia para matar el rato y olvidarnos un poco de nuestros problemas y yo acepto encantado, pues Brides Maids sorprendió a la crítica y se levantó a la taquilla gringa. Hay quienes dicen que es la versión femenina de The Hangover (película que, por cierto, no me pareció tan bueno como me la contaron), lo muy cierto es que la película cumple con pasmosa facilidad aquello que se propone: mostrarnos como los seres humanos (en este caso un grupo de mujeres arriba de los treinta) podemos ponernos excesivamente celosos en nuestros afectos, torpemente competitivos y extremadamente hipócritas con tal de demostrar que somos quien no somos en realidad. Pocas películas me han producido tales sentimientos de verguenza ajena como esta, mientras la señora Souma se revolcaba de la risa. Todos hemos pasado por esos incómodos momentos en los que presencias a alguien hacer un ridículo monumental y uno no sabe si reirse, si intervenir o simplemente salir huyendo para no participar de la que se va armar, y esta película es así, incómoda, graciosa, ácida, lúcida cuando le da la gana y amarga en sus reflexiones acerca de las relaciones afectivas. Mostrando el amor desde una perspectiva lejana a los melodramas románticos entre hermosas personas. No señor, aquí estamos ante un grupete de seres humanos bastante normales, con problemas habituales que se pueden poner excesivamente mezquinos cuando sienten que van a perder lo poco bueno que tienen en sus vidas. Y ojo con esto: es una película eminentemente femenina, desde una perspectiva femenina y que “demuestra” que ellas, nuestras dulces y siempre “nice” parejas, también tienen un rollo sucio y sórdido, humano al fin y al cabo, solo que no nos dejan verlo. Supongo que es mejor así, ¿no?, así que resulta perfecta para ver con la novia, pero no en familia, pues tiene algunos pasajes muy coloridos como para que los vea la suegra.
La mejor amiga de Annie está a punto de casarse. Ella y Lilian son amigas prácticamente desde la cuna y han vivido toda su vida juntas, literalmente a unas cuadras la una de la otra, así que la norma dicta que sea Annie la Dama de Honor principal, y quien dirija a las demás damas a través de rituales tan complicados como escoger el vestido de las damas, acompañar a la novia a probarse el vestido o armar la despedida de solteras. Pero el problema es que Annie es pobre de solemnidad, le ha ido pésimo en el amor y su máximo sueño, una panadería, quebró. Pero el la cosa se pone parda cuando Annie descubre que SU Lilian tiene otra “mejor amiga” llamada Helen, una guapísima y joven mujer, esposa del jefe del novio de Lilian y por supuesto con mucho dinero y estilo. Además de ser una eminencia en esto de organizar bodas. Y en ese momento comienza la guerra por demostrar quien es la verdadera “BFF” de Lilian.


































































