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Teru Teru Bozu: colgar a un monje para que mañana no llueva
Los hemos visto muchas veces en el anime y el manga, sin saber exactamente que son y porque los cuelgan de la ventana; de hecho por lo general son simplemente parte del escenario y no se nos brinda mayor dato de ellos ya que para un japonés común y corriente tienen un significado muy obvio, pero ahora sabremos que son: un Teru Teru Bozu es un amuleto tradicional para invocar el buen clima. Llamados Teru Teru Bozu, donde “teru” es una forma de decir “brillo solar” y “bozu” es un juego de palabras con “monje budista” y “cabeza pelada”, los niños japoneses los arman usando un poco de papel blanco o tela blanca para colgarlos en las ventanas y pedir que al día siguiente haya buen clima y no llueva. Este amuleto se volvió popular en el periodo Edo en las calles de las ciudades, al ritmo del estribillo “Teru teru bozu, teru bozu Ashita tenki ni shite o-kure” (Teru teru bozu, teru bozu, haz que mañana haga un día soleado) con los cuales los colegiales pedían por el clima, especialmente si en ese día tenían algún paseo escolar. Y aun hoy se siguen haciendo y usando con exactamente ese mismo fin. También se dice que si se lo cuelga de cabeza el Teru Teru Bozu hace que llueva y aunque lo tradicional es colgarlo de la ventana, también lo puedes llevar contigo para que te proteja de la lluvia traicionera en plena calle (aunque para esto último, lo más efectivo es llevar un paraguas).
Muy curiosamente, y como suele ocurrir con muchísimas de las historias y tradiciones infantiles que hay por todo el mundo; hay una historia más bien truculenta y oscura tras esta inocente tradición climática. Hay una muy vieja canción de cuna, una warabe uta, asociada a este amuleto y que supuestamente explica su origen: durante una temporada de intensas lluvias estas amenazaban con destruir la cosecha de un pueblo de granjeros. Por allí pasa entonces un monje budista quien les promete usar sus rezos para que la lluvia paré, pero el monje fracasa en su intento de traer el brillo solar y es ejecutado por los granjeros enfurecidos y desesperados. Por ello, y en recuerdo de ese monje y su triste final, aun se siguen colgando monjes de papel en las ventanas para que no vaya a llover. No me van a decir que no tiene su gota espeluznante el Teru Teru Bozu.

































































